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18 de mayo de 2007
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MASACRE FAMILIAR EN CABALLITO

El suicidio ocurrió con la llegada de la policía

El asesino se arrojó al vacío casi en el mismo momento en el que iba a ser apresado.

    El hombre que estaba siendo buscado por el doble crimen de su ex esposa y su hijo de tres años, cometidos el martes en un departamento de Caballito, mató a su otra hija de tres balazos en la habitación de un hotel de Chacarita y luego se suicidó, casi en simultaneo con la llegada de la policía que lo iba a buscar para apresarlo. Fuentes judiciales confirmaron que un gerente del hotel en el que se había alojado Gabriel Hernández, de 34 años, junto a su hija Andriela, fue quien avisó a la Comisaría 29ª sobre su presencia y los efectivos llegaron al lugar justo en el mismo momento en el que el acusado se arrojó al vacío desde el octavo piso.

   Fuentes policiales y judiciales dijeron que Hernández se alojó junto a su hija en ese hotel, cercano al cementerio de la Chacarita, cerca de las 17 del martes, horas después de haber asesinado a su esposa, Verónica Andrea Tuma, de 32 años, y a su hijo de 3, en un departamento ubicado en el pasaje El Maestro 5, en Caballito. La mujer y el nene fueron encontrados asesinados el martes a la noche y los cuerpos estaban acostados en la bañera, uno sobre el otro.

    La mujer tenía destrozada la cabeza y un balazo en el cuerpo, mientras que el chico tenía golpes en el cráneo, aparentemente provocados con un palo de amasar. Según las fuentes, el hombre se quedó en la habitación del hotel junto a su hija y casi no salió a la calle. Los testigos dijeron a la policía que lo único que se escuchaba dentro de la habitación era el sonido del televisor prendido.

LOS ÚLTIMOS MINUTOS. “No se escucharon gritos ni discusiones. Solo la televisión”, señaló un investigador, en base al relato de los testigos. Los pesquisas establecieron que el hombre realizó algunas llamadas telefónicas, aunque prefirieron evitar comentar quiénes fueron las personas que recibieron la comunicación. El gerente del hotel relató luego a la policía que la mañana siguiente, cerca de las 11.30, Hernández pidió si le podían llevar el desayuno a la habitación, pero le dijeron que no lo podían hacer porque se había pasado el horario y le ofrecieron algunas alternativas, que el hombre rechazó.

   Con las imágenes de televisión,uno de los empleados del hotel reconoció a Hernández y a Andriela como las personas que estaban siendo buscadas por el doble crimen de Caballito, por lo que inmediatamente llamaron a la Comisaría 29ª. Los efectivos vestidos con ropa de civil se dirigieron inmediatamente al lugar y casi al mismo tiempo se escuchó el ruido de la caída de Hernández al vacío. “Fue simultánea la llegada de la policía con el suicidio del hombre”, dijo el fiscal porteño Mariano Solessio, quien está a cargo de la investigación por esos hechos.

    De todas formas, los investigadores determinaron que la nena fue asesinada, minutos antes, de tres balazos en la cabeza.“Le apoyó una almohada en la cara y le disparó tres tiros. El horario de la muerte es aproximadamente el mediodía”, explicó una fuente del caso. El hombre, luego, se aproximó a una ventana y se arrojó al vacío. “Aún tenía el revólver calibre 38 en su mano”, sostuvo el investigador. La policía encontró dentro de la habitación más de dos cartas, varias notas y al menos dos grabaciones, en las cuales Hernández explicó las razones de su determinación.

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