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23 de noviembre de 2009
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OPINIÓN

El sonido de Clarín (por Carlos Almenara, Todo Noticias, Todos Nosotros)

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El grupo Clarín ha construido un discurso inédito desde el 83, claramente fascista. Ha demolido una construcción de casi treinta años de democracia. Una lenta, contradictoria, esforzada cultura de la convivencia democrática, que el poder de la concentración oligopólica deshizo en dos años.

ACERCAMIENTO UNO. Lapegüe pide, en el comedor de casa, que seamos amigos. “Acompáñenme hasta la una”, agrega. ¿Cómo no ser amigo de un tipo cordial, ameno, simpático que nos habla en el comedor de nuestra casa? ¿Por qué no lo habríamos de acompañar?

Uno trata de tener amigos. Ese tipo, además, comparte la intimidad de nuestro hogar. Compartimos muchas cosas: palabras, compañía, significados, típicamente “noticias”, miradas, gestos. Compartimos en realidad un mundo de significados, de interpretaciones.

Lapegüe es amigo. Presenta al Rifle. Vemos los goles. Se hacen chistes entre ellos. ¡Son tan divertidos!

Lapegüe cuenta las noticias. Las presenta.

Puede mostrarnos un tifón en Indonesia. Puede mostrarnos una operación “antisubversiva” en Afganistán. Puede mostrarnos la sequía.

Lapegüe tiene sentido común. Es un hombre sensible y de valores. Se conmueve con lo que nos conmovemos, es partidario de las causas nobles y se da cuenta de cosas bien importantes. Por ejemplo, que la paz es mejor que la violencia. No le escucharemos un exabrupto. No es que no se indigne, no. Se indigna, reacciona como corresponde que reaccione ante las noticias de este mundo descarriado una persona de bien. Porque, seamos claros, lo que no puede ser, no puede ser.

ACERCAMIENTO DOS. Fascismo. Autoritarismo. Dictaduras. Hay una caracterización histórica posible. Hay también la descripción del discurso autoritario, si se permite la licencia, fascista.

El discurso fascista es básicamente este: hay un pueblo, sano, que preserva la esencia de nuestro ser nacional, esencial, y que debe ser salvado de las lacras menos que humanas que impiden su manifestación, su desarrollo.

Las lacras que impiden el ser del pueblo sano son, como dijimos, menos que humanos. No hay espacio para la justicia. La justicia es para los ciudadanos y las lacras no merecen carta de ciudadanía. Los derechos humanos son para los humanos, estos son menos que humanos.

Los genocidios se han inscripto en esta lógica.

No hay diálogo posible con la lacra. La razón puede ser uno de sus ardides. ¿Y si, encima, nos engatusan?

Lo único posible es la extirpación. Hay que eliminarlos. El pueblo sano debe tomar medidas. Lo único que puede sentirse hacia ellos es odio.

ACERCAMIENTO TRES. Lapegüe es el pueblo sano. ¿Quién puede dudarlo? Por eso es un buen representante de Todos Nosotros.

Luego, el grupo Clarín, vía Lapegüe, es el pueblo sano. Clarín es Todos Nosotros.

Lapegüe nos da los caracteres de esta sanidad por medio de sus dichos, sus títulos, sus gestos.

¡Ay, sus gestos! La presidenta implicará labios apretados y un suspiro al final de la noticia. Todos sabemos la crispación que vivimos.

¡Hay que hacer enojar a Lapegüe! Si han conseguido crispar a Lapegüe, deben ser una concentración muy peligrosa del mal.

El pueblo sano sí hace política. No es que no participe, pero lo hace como se debe, como corresponde a personas sanas. Es independiente, porque no se vende por un choripán y una gaseosa. Y no participa de organizaciones. No, de ningún modo. El pueblo sano participa indignándose cuando corresponde, haciendo sonar las cacerolas y juntándose con los vecinos independientes pero informados, porque ven televisión, se enteran y les importa lo que pasa.

En fin, ellos nos indican con sus títulos, sus comentarios, sus imágenes y sus gestos qué puede esperarse de la gente de bien. Y también nos dirán del mismo modo cuáles son las lacras, menos que humanas, que agreden a nuestro pueblo.

FOCO. El grupo Clarín ha construido un discurso inédito desde el 83, claramente fascista. Ha demolido una construcción de casi treinta años de democracia. Una lenta, contradictoria, esforzada cultura de la convivencia democrática, que el poder de la concentración oligopólica deshizo en dos años.

Los K son el nuevo sujeto del escarnio. Se agrega como problema político que la presidenta legítima es objeto del ataque, con la relevancia institucional del caso.

Pueden ser ellos o cualquiera que a juicio del relator sea funcional a ellos. Así serán los piqueteros K, los gremialistas K, los gobernadores K, los levantamanos K.

males del país es
librarse de los usurpadores.Clarín hace el siguiente relato: con malas artes, estos montoneros monstruosos usurparon el poder en Argentina, atacan lo mejor de nuestro pueblo (el pueblo sano que ilustrarán de distintos modos y mediante personajes caricaturizados), y lo atacan utilizando organizaciones sociales y políticas violentas y oscuras. Intentan quedarse con lo que es nuestro, nuestro Estado, nuestros bienes, nuestro estilo de vida. La salida de todos los males del país es librarse de los usurpadores.

Establecen sistemáticamente la dicotomía Todos Nosotros, el pueblo sano / ellos (la ajenidad radical) que se quieren apropiar de lo nuestro.

El relato lo transmitirán en la selección de noticias, en sus títulos, sus imágenes, sus comentarios y los gestos de los periodistas.

Adelanto: como el objeto de escarnio son los K, una vez demolidos políticamente se diluirá la prueba de la ignominia. Ellos dirán “hemos cumplido con el sacro deber de la prensa que es cuestionar el poder”. No es cierto, no han hecho eso, han bastardeado la democracia, instituyendo nuevos valores que son un espanto para la civilización moderna y deslegitimando en actitud sediciosa un Gobierno electo legal y legítimo.

¿QUÉ, NO PUEDEN EDITORIALIZAR? Sí claro, es imposible no hacerlo. No deberían manipular.

Lo de Clarín no es una editorial, es una manipulación peligrosa y violenta. Mucho más peligrosa y violenta porque Clarín reúne inteligencia e impacto. Clarín titula con el diario, comenta los títulos por la radio, muestra imágenes en el noticiero del mediodía y de la noche y analiza y entrevista en sus programas políticos del canal de cable. Es un poder de persuasión sin precedentes.

Clarín no editorializa, manipula según una bien diseñada estrategia de construcción fascista del discurso.

LIBERTADES.
La libertad de prensa no tiene nada que ver en esto. De hecho no la tienen los periodistas de Clarín toda vez que su actuar es articulado según un libreto.

La libertad de prensa como principio intangible está justificada, como el régimen jurídico liberal todo, en orden a poner coto a un poder estatal que puede restringir libertades individuales en una relación asimétrica de un poder casi omnímodo del Estado a uno mínimo del individuo. Eso no ocurre en este caso. Hay un poder casi omnímodo de Clarín que, como bien supo Raúl Alfonsín (con un Clarín mucho menos poderoso), es el verdadero poder en Argentina. Usar la idea de la libertad de prensa para defender el discurso fascista, discriminador, xenófobo y golpista de Clarín es un contrasentido, y todas las fuerzas democráticas deberían reaccionar.

No es un problema de los Kirchner, es un problema de todos, de toda la comunidad política y mucho más de los que aspiran a gobernar después.

El daño cultural que se ha hecho llevará mucho tiempo repararlo.

Carlos Almenara, dirigente del Frente Unidad para el Cambio (FUC). Fue candidato a senador nacional junto a María Victoria Gómez de Erice en las últimas elecciones.

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