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27 de marzo de 2007
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POLÍTICA EDUCATIVA

El rompe-paga sosegó a los alumnos

Desde la aplicación no se han producido denuncias. Los chicos parecen temerle más a los padres que a las amonestaciones

    A partir del Programa Rompe-paga, que instrumentó la Dirección General de Escuelas (DGE), ha disminuido el daño en los establecimientos educativos. Más allá de la toma de conciencia de los alumnos, aparece el temor y la vergüenza de que sus padres tengan que acercarse hasta la escuela a reparar un destrozo. Desde la Subsecretaría de Infraestructura de la DGE reconocieron no haber recibido ninguna denuncia de parte de los directivos de las escuelas y aclararon que las medidas reparadoras corren por cuenta de las autoridades de cada uno de los establecimientos, los que deben aplicar las normas de convivencia.

TRANQUILOS. Al parecer, el anuncio de la nueva política de cuidado de los establecimientos alcanzó para mantener un poco más sosegados a los alumos conflictivos, quienes son los responsables del vandalismo interno en las escuelas. “Legalmente, el alumno que rompe no tiene que pagar nada. Con la resolución 604 aspiramos a romper con la cultura de la impunidad e inmunidad de los alumnos”, comenzó explicando Héctor Humeniuk, encargado del área Social de la Subsecretaría de Infraestructura. “Queremos que enmienden el daño que hagan para que tomen conciencia de lo que cuesta reparar un destrozo”, detalló el funcionario.

SANCIONES. Entre las sanciones que prevé la resolución, que también están contempladas en las reglas de convivencia de las escuelas, está la reparación de daño a cambio de que no se le apliquen amonestaciones. “El chico se encuentra más controlado porque le daría vergüenza que su padre tenga que ir a la escuela a reparar alguna picardía suya”, analizó Humeniuk, quien considera que la cantidad de dinero que se destina a la reparación de escuelas por vandalismo “es una locura”.

MALDAD. El vandalismo escolar requiere que la DGE desenfunde al año 1.200.000 pesos para la reparación de los edificios. De acuerdo a las cifras dadas desde el gobierno escolar, 21 por ciento de las reparaciones son producto del vandalismo interno y 12 por ciento debido al mal uso del inmobiliario. A la hora de analizar las cifras y los perjuicios más frecuentes, aparecen actos que tranquilamente podrían ser evitados y así generar fondos para el mejoramiento edilicio y educativo. Los principales daños están vinculados a la rotura de bancos, puertas e inodoros, que suelen ser tapados con papeles y carpetas, además de estufas rotas, muchas veces, a patadas.

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