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8 de junio de 2017
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Investigación en Homicidios

El repartidor no quiso matar pero igual lo imputaron y pasará al penal

<p>El fiscal Carlos Torres lo acus&oacute; por homicidio preterintencional. No est&aacute; claro todav&iacute;a si hubo asalto o una discusi&oacute;n.&nbsp;<br /> &nbsp;</p>

Rubén Jesús Escudero Gómez tenía 30 años y vivía en el barrio El Resguardo de Las Heras. El miércoles por la mañana murió en la puerta de la casa de su sobrino. Le habían dado dos balazos en una pierna y se desangró. Uno de los proyectiles destrozó la arteria femoral y las probabilidades de sobrevivir eran escasas. Los especialistas señalan que con una herida de estas características en esa vena que recorre los muslos, se pierde la vida “en dos o tres minutos”. 

Un joven repartidor de pan le disparó diez veces con una pistola calibre 9 milímetros pero, de acuerdo con la investigación judicial, no tuvo la intención matar, sino de herir. 

El señalado autor del hecho fue detenido y este jueves imputado por el flamante fiscal de Homicidios Carlos Torres: debido a los informes policiales, lo acusó por homicidio preterintencional agravado por el uso de arma de fuego.

De esta forma, como la calificación prevé de cuatro a ocho años de encierro (se eleva en un tercio la mínima y la máxima) Sebastián Alexis Muñoz, de 26 años y con domicilio en el barrio Eva Perón, pasará la penitenciaría de Boulogne Sur Mer. 

Se creía que este joven trabajador había sido asaltado por Escudero Gómez, quien era conocido como el Pollero, y reaccionó accionando una pistola para defenderse de una agresión. Sin embargo, esta hipótesis, esta jornada, no está confirmada. Era más una presunción que una certeza. Además, la duda reinaba porque el imputado prefirió no declarar.

Rubén Escudero salió de la cárcel en marzo.

De acuerdo con fuentes policiales, Muñoz y Gómez se conocían desde hace años porque vivieron en el mismo barrio. La familia del acusado, en una charla con este diario, señaló que había sufrido un robo de parte del Pollero hace un par de años. De allí que había problemas entre ellos. 

Sin el arma 

La reconstrucción agrega que Muñoz se encontraba en el barrio El Resguardo para hacer un reparto. No está claro si sufrió un asalto o si discutió con el Pollero, pero, a los pocos minutos, hubo un tiroteo. Se cree que Muñoz fue hasta su casa a buscar un arma de fuego y regresó al complejo habitacional. El Pollero todavía seguía allí. 

Fuentes policiales contaron que el joven Muñoz sacó la pistola y comenzó a disparar hacia las piernas del otro sujeto. 

Lo hizo a una distancia de entre tres y cinco metros, de acuerdo con un informe que recibió el fiscal. Policía Científica halló diez vainas servidas calibre 9mm en la escena. Prácticamente, le vació el cargador.

Herido, el Pollero caminó, como pudo, hacia la casa de un sobrino, que se encontraba a no más de 40 metros. Como perdió mucha sangre ­–más cuando apoyaba en el piso la pierna lesionada­–, dejó de existir a los pocos minutos del ataque. 

Muñoz se fue del lugar y, luego, los investigadores lo fueron arrestar. Sin embargo, este se entregó y no le encontraron el arma que habría utilizado. Este jueves pasadas las 19, tampoco había sido hallada. Esto lo perjudicó en la investigación, contaron las fuentes. 

Sin el arma para hacer un cotejo con las vainas servidas, y con pocos testigos presenciales, el fiscal Torres decidió acusar a Muñoz por homicidio preterintencional. Esta calificación prevé de tres a seis de cárcel pero la agravante lo complicó. Por esto se decidió su traslado a prisión.

El inciso segundo del artículo 81 del Código Penal tipifica: “Se impondrá reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres años... al que, con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud, produjere la muerte de alguna persona, cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte”.

El caso, si bien, se encamina hacia el esclarecimiento, presentaba más dudas que certezas con respecto al móvil. Los testigos escucharon las detonaciones pero no vieron el ataque.

Por eso, el fiscal esperaba un informe para tener más claro el panorama con respecto a los motivos que llevaron a Muñoz a disparar tantas veces contra el Pollero, un sujeto repleto de antecedentes por robos, amenazas y hurtos. Es más, había salido de la cárcel del 29 de marzo.

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