access_time 09:29
|
30 de noviembre de 2009
|
|
MEDIO AMBIENTE

El planeta teme a los excesos de Navidad

Llega fin de año y, con él, la ilusión, pero no para la Tierra, que tiembla ante la perspectiva de todos los desperdicios que se acumulan en su perjuicio y del derroche increíble de energía eléctrica.

    Ya se han realizado previsiones y, este año, la Navidad va a resultar más barata para todos los bolsillos, no porque hayan bajado los precios, sino porque la crisis económica no nos va a permitir gastar lo que posiblemente hayamos invertido otros años. Esta obligación de ahorrar, que también involucra a las comunidades y municipios que se encargan de organizar las fiestas en las calles, se ha convertido en una forma de concientización hacia el ciudadano para interesarse por los derroches que se han realizado hasta ahora para celebrar la Navidad. Gastos innecesarios que ahora nos sorprenden. Es hora de conocer lo que es realmente útil y lo que no en estas fechas señaladas.

    Por ejemplo, el gasto energético que propician las fiestas o los regalos muchas veces comprados sin conocer muy bien si son realmente adecuados para los niños o si es el objeto que verdaderamente gustará al adulto. También, la abundancia en las comidas, en las que se realizan gastos desorbitados y cuyos desperdicios se acumulan en grandes cantidades en la basura. Un sinfín de excesos y actividades, adornados con bombillas de colores que afectaban al medio ambiente y que, ahora, no nos podemos permitir.

    LUCES DE COLORES CONTAMINANTES. La eléctrica es una de las fuentes energéticas que más se dilapida durante esos días, llegando a generar inmensos gastos y creando importantes impactos ambientales. La energía eléctrica no es un recurso ilimitado, y su producción, transporte y distribución contribuyen de forma importante a la contaminación atmosférica, cuya principal consecuencia es el efecto invernadero que precipita el cambio climático.

    En la producción de electricidad, cada kilovatio/hora de su consumo procede de centrales nucleares y hasta 62 por ciento de combustibles fósiles que provocan la emisión de dióxido de carbono (CO2), gas causante del efecto invernadero. Desde hace algunos años, las bombillas utilizadas en los adornos lumínicos han pasado a ser de bajo consumo, pero todavía queda mucho por delante en cuanto a estas bonitas estructuras que cubren las calles de las ciudades. En los barrios comerciales comienzan a ser encendidas muchos días antes de las fechas navideñas, con el fin de alentar a la gente al consumo.

    Las horas y los días de encendido de estas luces deberían estar reguladas y procurar que su iluminación no sea nunca excesiva. Para un sustancial ahorro de energía y un menor impacto ambiental, en los adornos lumínicos de los hogares particulares se deberían utilizar temporizadores, y las bombillas de bulbo ser sustituidas por diodos electro luminosos (LED). En España, un informe publicado en el 2007 por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDEA), dependiente del Ministerio de Industria, reseñaba que los ayuntamientos españoles gastaban en alumbrado navideño unos 30 millones de kilovatios por hora, que es la misma cantidad de electricidad que consume un barrio de unas 50.000 viviendas al año.

    Este gasto supone la emisión a la atmósfera de 10.000 toneladas de CO2. Con el fin de conservar la energía en los Estados Unidos, en el árbol de Navidad más famoso del mundo, ubicado en el centro Rockefeller Center, en Nueva York, se cambió el uso de bulbos incandescentes por los LED. Lo que se consiguió fue pasar de un consumo diario de electricidad de 3.510 kilovatios a 1.297 kilovatios diarios.

    TONELADAS DE BASURA NAVIDEÑA. La sociedad moderna, ávida por el consumo, está generando un volumen de basura en el planeta que, en muchas zonas, ya resulta imposible de reciclar. Ciudades en países en desarrollo amontonan sus desechos en estercoleros que provocan grandes emisiones de CO2. Sin embargo, las basuras que se acumulan durante los días navideños superan a las del resto del año, y los encargados de su recolección no dan abasto. Los desperdicios de papel, plástico y vidrio superan con mucho a los habituales.

    Cajas de embalaje, procedente de los regalos y el resto de los desperdicios quedan sobre los suelos de las calles, pues los contenedores se llenan a reventar. Ciudades como el Distrito Federal, Chihuahua y Durango, en México, informan que, durante las fiestas navideñas, la cantidad de basura recogida en los domicilios o de la vía pública se incrementa en alrededor de 20 por ciento. Hay ciudades donde la temperatura cálida de los días de Navidad permite celebrar las fiestas en la calle, por lo que la basura desperdigada por las veredas se cuenta por toneladas.

    Es el caso de ciudades como Tegucigalpa, capital de Honduras, donde fueron recogidas entre 30 y 50 toneladas de basura en la mañana del día 25 de diciembre del 2008. Según la Empresa Municipal de Aseo (Emaseo) de Ecuador, en Quito, desde el 24 de diciembre hasta el 4 de enero se generan 10 toneladas de desechos adicionales por día. Una familia española formada por cuatro personas es capaz de producir basura para llenar 204 contenedores en 12 años. Cada español genera al día algo más de un kilo de basura, pero en navidades –la fiebre máxima del consumo– se llegan a los 1,75 kilos por persona y día; es decir, 75% más.

    Entre la basura se encuentran cantidades ingentes de comida sobrante que no se ha llegado a reutilizar o congelar. La postura ecologista en cuanto a la alimentación en estas fechas recomienda acudir a productos frescos y de temporada. En el caso de que sean perecederos, mantenerlos en el congelador para que aguanten más tiempo, de tal forma que se aumenta el ahorro y se reduce la generación de residuos.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.