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25 de septiembre de 2009
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CRÍTICA DE LA SEMANA

El plan para renacer y la joven fiscal

Todos coinciden en que no hay un trabajador tan voluntarioso como él, tan metódico, tan incansable y tan prolijo, en especial con los números y las cuentas

    Todos coinciden en que no hay un trabajador tan voluntarioso como él, tan metódico, tan incansable y tan prolijo, en especial con los números y las cuentas. Por eso, cuando accedió a la gobernación, muchos apostaron a que Mendoza sería conducida por uno de los hombres más virtuosos que haya dado en su historia. Tiempista y afecto a la excelencia; detallista y minucioso. Aquella imagen de casi un prohombre decidido a dar lo mejor de sí, pronto se diluyó, como un sueño que se termina, como la imagen de la Cenicienta, a quien, al darle las 12, su vestido se convirtió en harapos y su carruaje en un zapallo. Celso Jaque se prepara para arrancar su segunda y última mitad de gestión.

    Pero son pocas las esperanzas que quedan en pie y que abonan un despertar, una explosión, una reacción, un cambio hacia algo que permita –a quien todavía apuesta algo–, que valga la pena seguir peleando buscando salvar el gobierno en el 2011. Ni siquiera un tardío cambio de nombres en el gabinete dará la sensación de que el malargüino ha girado hacia otros horizontes más cercanos a aquellos que describía en la campaña electoral cuando hablaba de la Mendoza de los sueños, del futuro, del despegue. Una semana atrás, cuando reunió, de sorpresa para muchos, el gabinete ampliado, se esperaba que surgiera de allí el nuevo esquema, el trazo a seguir, la estela revelada, algo de luz. No hubo nada de eso. A tal punto no surgió nada, que un protagonista del encuentro que reunió a ministros, secretarios, intendentes y legisladores, convocó a un operador político con llegada a los medios para desplegar la estrategia que influiría en las columnas del fin de semana. “¿Qué salimos a decir?”, fue la pregunta del hombre cercano al gobernador.

    El Gobierno está vacío de contenido y también de iniciativas. Está claro. Tan claro está, que Celso Jaque lo sabe e, imperceptiblemente, está dando algunas señales de que el año próximo las cosas así como están no pueden seguir. Aunque sea por el orgullo y el honor de evitar no terminar tan bajo en la consideración de la ciudadanía. Jaque, con timidez, está dando la razón a quienes le piden, como en una plegaria, que se ponga al frente del peronismo, como gobernador que es y como históricamente ha sido en este movimiento.

    En los últimos días, el gobernador se ha dado espacio para mantener algunas conversaciones con ciertos personajes del propio partido que, sabiendo lo que está necesitando el Ejecutivo, le han acercado algunas ideas. Es el caso de la Fundación Consenso de Marita Perceval. La senadora ha observado de cerca las urgencias del séquito gobernante. Las vio hace tiempo, cuando dentro del peronismo, que hacía poquito había llegado a la gobernación, se la había condenado a morder el pasto, producto de su jugada con el vicepresidente Julio Cobos. Pasó el tiempo y lo que nunca perdió la senadora fue el hecho de contar con la confianza de la presidenta Cristina Fernández.

    Hoy, cercanos a Perceval han mantenido reuniones con Jaque para proponerle un equipo técnico de asesores nuevos que pueden acercarle no sólo ideas, sino también visiones e interpretaciones distintas de las que hoy se ven y se hacen desde el cuarto piso de la Casa de Gobierno. La idea está en estudio y Jaque la está evaluando. En el entorno más cercano de Jaque especulan que el gobernador espera la llegada del 2009 para lanzar la nueva versión de su administración. No sólo incluirá, quizás, la llegada de algún nuevo ministro, tema que a esta altura de los hechos ya ni siquiera mueve alguna aguja. No se trata de cambios de nombres, sino de concepción y de convicción.

    Si acepta la idea de Consenso, Jaque permitirá que un grupo de expertos en varias áreas, como comunicación, desarrollo humano y economía se sienten en las oficinas cercanas a su despacho y desde allí piensen y repiensen cómo revertir la historia de un gobierno que arrancó mal. En realidad, el experimento en ciernes emularía el estado de situación previo a la conquista de la gobernación, cuando Jaque se nutría de los aportes que le acercaba la gente de la Contemporánea de Simón Bestani, un instituto que hoy milita en el peronismo “emergente” o disidente, que a nivel nacional pregona a Mauricio Macri como presidente y que, en Mendoza, además de con Bestani, podría contar con Carlos Abihaggle y Daniel Cassia como algunos de sus exponentes más notables. De la Contemporánea surgió Diego Bossio, hoy titular de la Anses a nivel nacional, y ex subsecretario de Gestión Pública de la Secretaría General de la Gobernación de Alejandro Cazabán.

EN FUEGO CRUZADO. Pero la política mendocina no sólo se nutre de todo lo que pueda hacer o no Jaque. Hay hechos y sucesos diarios que mueven la aguja de los acontecimientos. Entre ellos, se cuenta el escándalo de los Landete y todo lo que salpica al gobierno en un ir y venir sin freno. Ricardo Landete, el cuñado del gobernador y subsecretario de Planificación Sanitaria, camina por la cuerda floja, sin medir siquiera todo lo que produce en términos negativos al gobierno de su cuñado. En realidad, tampoco Jaque parece verlo cuando los sostiene entre sus filas. Y, por último, el fiscal Eduardo Martearena, los Cadillacs y el expediente trucho han conformado el nuevo menú del que se nutre la política de los entuertos sin esclarecer de la provincia; la política detrás del poder para mantener el poder.

    El miércoles, la fiscal sustituta de Capital, Virginia Rumbo, al allanar la oficina de Martearena, buscando pruebas sobre una causa en la que se acusa al fiscal de haber falsificado un expediente, desató una suerte de guerra santa. Tan es así que Martearena, cuando se anotició de la medida, lanzó en tono de amenaza: “Abrieron las puertas del infierno”. Es que el fiscal dice que le armaron la causa del expediente trucho porque investiga a funcionarios comprometidos con el caso de los Cadillacs. En el medio del fuego cruzado parece haber quedado la joven fiscal. Rumbo viene de ser secretaria de la fiscalía de Capital. Rindió para fiscal y lo hizo bien, pero el Consejo de la Magistratura no ha enviado su pliego al Senado, porque el cargo no está creado, por lo tanto, su situación, como subrogante, es por demás precaria. Está investigando a alguien de mayor jerarquía y aseguran que no le dieron posibilidad de inhibirse, como lo hicieron otros con mayor experiencia.

    De Rumbo se dicen dos cosas: que forma parte de una operación armada por el gobierno para defenestrar a Martearena y por otro lado que fue funcional a un allanamiento visto con buenos ojos por la Procuraduría de Rodolfo González y hasta por el propio Martearena, a sabiendas de que no se hallaría nada en su contra. Pero el impacto de la noticia victimizaría al fiscal especial y dejaría en muy mal lugar a los hombres más cercanos a Jaque, que quieren vengarse de los pasos del magistrado.

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