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27 de octubre de 2009
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TENDENCIAS

El peligro de automedicarse por internet

Cada vez más gente utiliza este recurso digital para mejorar su salud. Pero en este cambio de comportamiento, los pacientes que pasan a ser consumidores no escapan de quienes se aprovechan de la situación.

    Hay sectores para los que es difícil entender que el mundo de la web 2.0 tenga sentido. Sin embargo, pensado con detenimiento, la posibilidad de sacarles provecho a las herramientas de los medios sociales está latente y al alcance de la mano de aquel que quiera probar. Ahora, si bien los usos que la gente puede hacer de la medicina en la web son extensos, gran parte de esa población que accede a sitios de contenidos médicos lo realiza para automedicarse. Radiografía del impacto de la web en la medicina, cambios de comportamientos de pacientes que ahora se convierten en consumidores y de algunos vivos que hacen el negocio por internet. A la mayoría le puede resultar complicado ver que sectores como la salud o la medicina sí tienen cabida en la web 2.0. De hecho, es fácil dar en la red con ejemplos de hospitales e instituciones médicas que han abrazado la valía de estas herramientas y las han adaptado a sus necesidades, en especial, para ofrecer servicios a sus clientes.
    En concreto, los postulados de la web 2.0 permiten a los médicos y pacientes un ahorro de tiempo cuando se trata de ayuda para buscar la información exacta por la que se han interesado (casos clínicos, apuntes de procedimientos empleados o pasos a seguir para la admisión en un hospital, entre otros). En sí, la aparición del fenómeno blog y de las herramientas sociales permite cambiar la manera en la que se realizaba la comunicación médica, pasando de una manera formal o práctica a una situación más social basada en conversaciones y en todo lo que permiten hacer los videos, wikis, podcasts y sitios para compartir fotografías, como Flickr.
IMPACTO A LA SALUD. Se creó una web basada en alguna de las plataformas de edición existentes, con la idea de mantenerla como repositorio para información accesible: coleccionar artículos para consulta interesantes o la base para una enciclopedia médica, apuntes de posibles ideas de investigación, recopilar casos clínicos interesantes, desarrollar una cartera de educación propia a compartir con aquellos que se puedan interesar, crear una comunidad en aquella especialidad a la que el doctor en cuestión se quiere dedicar en un futuro, con la intención de poder ponerlo en contacto para comentar y preguntar dudas. Pero no sólo es eso, implica también el mensaje que se da de cara al exterior y la oportunidad que ofrece para la medicina tender la mano a la web 2.0. Beneficios a los pacientes que disponen de información permanentemente actualizada, compartir conocimientos con profesionales médicos de todo el mundo, colaboración con otros especialistas sobre los avances alcanzados en las investigaciones realizadas y se abren las puertas a una posible proyección en la carrera profesional. Es decir, se ha abierto un abanico de posibilidades amplio entre lo que se hacía en el pasado en la medicina y lo que se puede llegar a hacer en la actualidad, doctores on line y e-pacientes incluidos. El pasar de la cosas que antiguamente podíamos hacer en internet con las que nos permiten realizar en la actualidad las herramientas sociales en el sector médico.
LA WEB COMO BASE DE DATOS. Internet se ha convertido en un medio de comunicación de masas que ha permitido que los distintos integrantes del sistema de salud, pacientes y otros consumidores accedan rápidamente a un importante volumen de información. Papel que antes cumplía sólo el médico, que era el referente de la educación sanitaria en la sociedad. La interactividad que proporciona la web 2.0 tiene su máxima expresión en el ámbito de la salud en redes sociales virtuales, como Oncochat, Patients Like Me (Pacientes Como Yo) o Beyond the Indigo (Más Allá del Índigo, dedicada a quienes acaban de perder a un ser querido). Aunque lentamente, los médicos empiezan a comprender los beneficios de estas comunidades en las que quienes padecen enfermedades como el cáncer o están infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) intercambian consejos y se apoyan mutuamente. Los pacientes olvidan la mayor parte de la información verbal que proporcionan los especialistas.
    Con el fin de paliar dicho déficit, la participación en redes de salud puede contribuir a fijar determinadas recomendaciones saludables. De hecho, se ha comprobado que la mayoría de los datos que proporcionan los foros de internet son rigurosos. Así, un estudio publicado en British Medical Journal (BMJ) en el 2006 constató que 99% de los mensajes que se intercambian los enfermos son correctos y que la mayor parte de ese 1% que no se ajusta a la verdad es corregido por los propios participantes en menos de 10 horas.
EFECTIVIDAD DUDOSA. La proliferación de páginas de salud en internet no necesariamente repercute en mejorar los conocimientos que tiene el paciente, pues la calidad de los contenidos es, muchas veces, dudosa, pero lo que sí está cambiando es el papel del enfermo que, ante la avalancha de información, necesita asesoramiento médico, abandonando su papel de mero paciente en la comunicación con el profesional. El interrogante para los médicos no es si sus pacientes utilizan o no internet, pues, de hecho, ya lo usan, sino si los profesionales participarán en la educación de sus pacientes a través de consejos sobre la calidad de los contenidos en la web o dejarán a los mismos librados a su suerte. Por otro lado, si deciden participar de esta nueva forma de interactuar con los mismos, ayudarán a ellos y a sí mismos, no sólo porque les darán al individuo una clara idea sobre cuáles contenidos son buenos, sino también porque continuarán jugando un papel central en la relación.
   Uno de los principales dilemas que plantea internet es la dificultad para valorar en términos de calidad el contenido de los sitios médicos, debido a su estructura desordenada, su crecimiento desmedido y la libertad de publicación. La calidad de la información en los sitios médicos, a diferencia de otros sitios de la web, es sumamente importante, ya que la información errónea puede ocasionar serios problemas que involucran situaciones de vida o muerte. Por lo tanto, es importante que dicha información cumpla con el principio hipocrático “primum non noccere” (primero, no dañar). La mayoría de las comunicaciones que tratan sobre la calidad de los contenidos médicos en la web hacen referencia, entre otras cosas, al origen, aval y credibilidad de los datos, pero pocas de ellas especifican el porqué los contenidos en la web deben ser tratados en forma diferente a los publicados en otros medios.
    Uno de los problemas fundamentales de los sitios médicos es el anonimato. En general, no hay referentes ni responsables médicos. Cualquiera con una PC y un módem puede armar un sitio de salud. La responsabilidad de un médico debería ser exigida y controlada por alguna repartición pública de la misma forma que se fiscalizan las clínicas o los consultorios privados.
CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO. Hasta hace poco tiempo, los médicos eran la fuente principal de información sobre salud para los ciudadanos. Ahora, ese punto ha sido ocupado por la llamada web 2.0, un avance de la red tradicional que permite una gran colaboración entre internautas y otros usuarios. La web 2.0 se centra en la posibilidad de que las personas interactúen colaborando entre ellas. Es decir, está asociada a la conexión de aplicaciones y datos pero con una visión más social. De esta manera, internet se ha convertido en un medio de comunicación de masas que ha permitido que los distintos integrantes del sistema de salud, pacientes y otros consumidores accedan rápidamente a un importante volumen de información. Esta interacción cibernética permite al paciente obtener información antes de la consulta, buscando, de acuerdo a los síntomas, cuál es la enfermedad que puede llegar a tener, utilizando como herramienta la web. Es relevante la gran cantidad de pacientes que utilizan los distintos elementos que brinda la web para completar la información del profesional o que solicitan otras opiniones a través de estos recursos.
    Las ventajas de este nuevo abanico tecnológico son, por un lado, la velocidad de transferencia de información, y por otro, la conexión entre los distintos actores. Ahora bien, dentro de las desventajas, podemos decir que la calidad de la información en los sitios médicos, a diferencia de otros sitios de la web, es sumamente importante, ya que un contenido erróneo puede ocasionar serios problemas que involucran situaciones de vida o muerte. Es por ello que los contenidos médicos en la web 2.0 deben cumplir determinados requisitos para considerarse autorizados o bien para que sean apreciados como serios y viables, porque desde el anonimato no hay referentes ni responsables médicos que respondan sobre la información publicada. “La comunicación entre el paciente y su médico a través de la red, así como el teléfono, transformó la práctica de la medicina. La comunicación electrónica está teniendo un impacto similar y se convertirá en parte integrante de la medicina. Y debemos saber que cada una de estas tecnologías produjo beneficios para médicos y pacientes, aunque trajo aparejados nuevos riesgos”, indicó María del Carmen Vidal y Benito, autora de un libro sobre web 2.0 y salud.
    En resumen, los pacientes recurren a la web en busca de información médica que adelante aspectos de su diagnóstico, que complemente la información que brinda el médico en la consulta o bien para automedicarse y no concurrir a un encuentro medico.

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