access_time 09:41
|
9 de julio de 2019
|

El paso que debe dar la Justicia

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1562528621033WhatsApp%20Image%202019-07-06%20at%2019.22.20%20(1).jpg

Los últimos hechos trágicos protagonizados por conductores que habían superado el límite de alcohol permitido a la hora de manejar dejan en claro que la Justicia debe dar un paso definitivo a la hora de evaluar estas conductas. Resulta anacrónico que frente a la dimensión y a la mediatización de los casos se siga discutiendo si hubo o no intención por parte de quien iba al mando de un vehículo.
Ya nadie puede argumentar que no quiso provocar un accidente. Tomar alcohol y sentarse frente a un volante son conceptos antagónicos, y los artilugios jurídicos deben dejarse de lado para establecer, de una vez por todas, que no hay lugar para la duda. No es un mensaje mojigato ni conservador. Es entender el contexto.
Si una persona sabe que tiene que manejar, e incluso así consume algún tipo de tóxico (alcohol o estupefacientes), está mostrando un desprecio absoluto por la vida: la ajena y la suya. Y eso debe ser penalizado.

Comentarios de la nota

© 2019 Copyright.