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9 de junio de 2017
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Perfil

El pasado delictivo del tío de Micaela Tati, otra vez buscado por un asesinato

<p>Se trata de Rafael Alejandro Molina, familiar de la niña de 13 años que murió baleada mientras caminaba con él. Estuvo sospechado en varios homicidio y lo condenaron en uno por exceso de legítima defensa. Tiene pedido de captura acusado de acribillar a la pareja de su ex novia. </p>

Rafael Alejo Molina Gómez (31) está acusado de cometer el homicidio de un joven de 27 años, identificado como Matías Carucha Vera, la noche del sábado en el asentamiento Néstor Kirchner de Maipú, localizado en la triple frontera entre ese departamento, Godoy Cruz y Luján de Cuyo.

Se trata de un sujeto que es conocido por ser el tío de Micaela Tati, la niña de 13 años que caminaba con él en marzo del 2012 cuando recibió un disparo que le quitó la vida días después. Incluso, el Satur –detenido por ese hecho– declaró que las balas eran para Molina. Este hombre, que ahora es buscado por la Justicia, cuenta con un extenso prontuario: pasó por la cárcel e incluso fue señalado en varios homicidios y condenado por uno.

La causa por la que está sospechado está a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos. Investigadores policiales y judiciales están tras los pasos de Molina, quien fue señalado como el autor por testigos presenciales del crimen del joven.

Personal de la División Homicidios realizó varios allanamientos en la zona para ubicarlo, uno de ellos, en la casa del presunto matador. Sin embargo, sólo encontraron la casa desordenada, por lo que presumen que tomó algunas pertenencias y se dio a la fuga. 

Rafael Molina nació el 27 de  agosto de 1985 y tiene domicilio en la casa 5 de la manzana E, en el barrio Jardín Las Palmeras de Godoy Cruz, aunque La Gloria siempre fue como su casa.

Su inicios en la vida delictiva se remontan a su adolescencia. Ya con 15 años fue señalado como autor de dos homicidios, confiaron investigadores a El Sol. Por se menor de edad e inimputable, en ese momento, las causas quedaron en el olvido.

Tras cumplir 18 años, los delitos del joven Molina comenzaron a ser registrados por la Justicia y empezó a ser seguido por los policías de la triple frontera

Con el pasar de los años, Molina no paraba de ensanchar su prontuario: tenencia ilegítima de arma de guerra, coacciones, lesiones leves y portación ilegítima de arma de guerra, entre otros delitos.

En abril del 2010 quedó como sospechoso por un crimen en Ciudad. Un mes después fue detenido  y pasó al penal provincial por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con lesiones graves. Por ese causa, que terminó con dos hermanos baleados ­–uno murió– fue a juicio en julio del 2011.

Sin embargo, la Tercera Cámara del Crimen modificó la calificación de instrucción y lo condenó a tres años de prisión por homicidio en exceso de legítima defensa.

En el 2012 regresó a las calles y fue ese año cuando fue protagonista de un hecho que cambiaría su vida. Molina caminaba por el barrio La Gloria la tarde del 10 de marzo con su sobrina, Micaela Tati –hija de su hermana– que llevaba a su hermanita de cuatro meses en brazos, cuando fueron atacados a tiros desde una moto en el cruce de Vélez Sarsfield y Bahía Aguirre, cerca de una feria.

La niña recibió un proyectil y su familiar, otro. Después de tres días, ella murió en el Hospital Notti. El caso conmocionó a la provincia y durante semanas ocupó las principales páginas de los medios locales.

Cabe destacar que en febrero del pasado año, Claudio David Mendoza, alias el Satur, señalado autor del homicidio de Micaela, fue atrapado en la vecina provincia de San Luis y luego trasladado hacia Mendoza.

Cuando en julio el Satur declaró ante el, por entonces, fiscal especial Santiago Garay (hoy de Delitos Económicos), aseguró que viajaba en una moto y que disparó con la intención de terminar con la vida de Rafael Molina, el tío de Tati. 

Pese a ese terrible episodio en el que se vio involucrado y que le costó la vida a un familiar, Molina continuó inmerso en el delito, contaron las fuentes. En noviembre del 2014 fue detenido por amenazas agravadas por el uso de arma de fuego, siendo ese su último registro, de acuerdo con fuentes policiales.

Casi tres años después de ese antecedente, Rafael Molina vuelve a estar en la mira de la Justicia. Está siendo intensamente buscado y los efectivos están en alerta ante una posible presencia en la zona. 

El crimen

Matías Alejandro Vera Maureira, conocido como Carucha, fue asesinado a balazos alrededor de las 20 del sábado en el asentamiento Néstor Kirchner de Maipú. Al parecer, el joven se había dirigido hasta ese lugar para visitar a su novia.

Pese a que en un principio, la chica, identificada como Vanesa Dávila, señaló que a su pareja lo habían asesinado durante un asalto, con el pasar de las horas, una línea investigativa sostiene que el móvil del homicidio fueron los celos del ex novio de la joven: Rafael Molina.

Dávila presentó contradicciones en su relato y esto también provocó la duda. Declaró que dos hombres lo interceptaron y que, mediante amenazas, le quisieron robar la billetera. Como el Carucha se resistió –dijo– le dispararon varias veces.

Matías Vera, la víctima. Creen que lo mataron por celos

Más allá de esta versión, creen que Molina no estaba de acuerdo con la relación que ella tenía con Carucha. Por eso decidió interceptarlo y efectuar seis disparos, dos de los cuales dieron en el pecho y un brazo de Vera y le provocaron la muerte, según la información judicial.  

Por esta causa, los detectives están en alerta. Es más, trascendió que Molina tiene pedido de captura provincial. El señalado malviviente continuaba en la clandestinidad. 

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