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8 de julio de 2006
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Alemania - Portugal

El partido que nadie quiere jugar

Teutones y lusos se miden, hoy a las 15, por el tercer puesto. En el equipo local no estará su figura, Michael Ballack.

    Con bajas y frustrados por la reciente destrucción de su sueño de luchar por el título mundial, Alemania y Portugal buscarán hoy sus últimas fuerzas para luchar en Stuttgart por el premio consuelo: el tercer puesto de Alemania 2006. Los anfitriones del torneo, excluidos de la lucha por su cuarto título tras la derrota por 2-0 ante Italia en la semifinal, aseguran que están motivados para buscar una victoria.


    "Queremos ganar el partido y terminar terceros, para salir bien del torneo", dijo el DT Jürgen Klinsmann. Pero Klinsmann tendrá que prescindir hoy de, por lo menos, tres jugadores, entre ellos el astro Michael Ballack, quien padece de una inflamación en el tendón de su rodilla izquierda. Además de otras dos bajas confirmadas por lesión –las de los defensas titulares Per Mertesacker y Arne Friedrich– el técnico Jürgen Klinsmann todavía no sabe si podrá tener en la cancha al volante Tim Borowski y al goleador Miroslav Klose. Borowski quedó en duda después de abandonar las prácticas de ayer, a raíz de una lesión en el pie, mientras que Klose se queja de dolor en la pantorrilla y no jugará a menos que logre recuperarse.


     El otro cambio de Alemania es voluntario: el portero Jens Lehmann se dispone a renunciar a su puesto de titular en favor del ídolo Oliver Kahn, quien se resignó, hasta ahora, a seguir el Mundial desde el banco. El técnico brasileño Luiz Felipe Scolari busca superar el desánimo de sus jugadores tras la derrota ante Francia:"Podemos conseguir el tercer lugar. Y eso es algo muy interesante". Felipao también tendrá dos bajas en el equipo titular hacia el duelo contra Alemania: el defensor central Ricardo Carvalho, suspendido con tres tarjetas amarillas, y el lateral derecho Miguel, quien sufrió una lesión en la rodilla derecha.


    El gran reto de Klinsmann y Scolari, sin embargo, es el de motivar a sus equipos para jugar la "pequeña final", como suelen llamar los alemanes el partido por tercer puesto, el premio que les queda a los dos equipos que llegaron a Alemania soñando con alzarse con la Copa. Claro que, como por lo general se dice, es el partido que nadie quiere jugar. 

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