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15 de septiembre de 2006
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VISITA A ALEMANIA

El Papa habló de trabajo y pidió disciplina

Benedicto XVI homenajeó la primera encíclica de Juan Pablo II refiriendo que el trabajo está hecho para el hombre y no al revés. Les solicitó a los curas más orden.

    El papa Benedicto XVI abandonó ayer Alemania subrayando la supremacía del hombre sobre el trabajo y pidiendo a los sacerdotes que estén “en plena sintonía con Cristo”, que sean disciplinados y mantengan una constante renovación interior. Estos fueron los puntos que marcaron los dos discursos que pronunció en su último día de estancia en Baviera, su ciudad natal, durante un encuentro con sacerdotes y diáconos en la catedral de Freising, cercana a Munich, y en la despedida en el aeropuerto Franz Joseph Strauss de Munich.

    El Papa partió a las 13.09 hora local desde el aeropuerto de Munich, de regreso a Roma, en un vuelo especial, a bordo de un avión de la compañía aérea germana Lufthansa, tras ser despedido con honores por el jefe de Gobierno de Baviera,Edmund Stoiber. El Papa se despidió citando varios versos del himno nacional de Baviera, que “no es sino una oración” y que comienza con la frase “Dios, contigo tu tierra de los bávaros”.

    En presencia del ministro presidente de Baviera, Edmund Stoiber, el Papa dijo que viajó a Alemania para proponer a sus compatriotas “la eterna verdad del Evangelio” y confirmar a los creyentes su adhesión a Cristo. “Estoy convencido de que en Cristo se encuentra el camino no sólo para alcanzar la vida eterna, sino también para construir un futuro digno del hombre en la tierra”, dijo el Papa, que recordó que ayer se cumplieron 25 años de la publicación de Laborem Exercens, de Juan Pablo II, la primera encíclica social del papa Wojtyla.

    En esa encíclica, Juan Pablo II proclamó que el hombre no es para el trabajo y el trabajo sí es para el hombre. El Papa destacó el ser sobre el tener y la centralidad del hombre en la economía. Benedicto XVI manifestó que Juan Pablo II vio en el trabajo “una dimensión fundamental de la existencia del hombre sobre la tierra” y que indicó a todos que la base del valor del trabajo es el mismo hombre.

    “El trabajo, por tanto, es un bien del hombre, porque con él el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que también se realiza a sí mismo y, en cierto modo, se convierte en más hombre”, afirmó Benedicto XVI, quien añadió que los valores de la encíclica siguen siendo actuales e, incluso, pueden aplicarse en Alemania. Según el papa Ratzinger, la aplicación de la encíclica podría producir grandes ventajas ante la situación actual de Alemania, en velada referencia a las tensiones sociales que vive el país y la crisis económica que arrastra. La última visita de los seis días de recorrido por su Baviera natal, en un viaje a la memoria por los lugares de su infancia, juventud y sacerdocio, la realizó a la catedral de Freising, distante unos 50 kilómetros de Munich, donde fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951.

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