El Ministerio de Trabajo se reunirá este lunes, a las 11, con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) y las cámaras empresariales del sector para intentar resolver el conflicto que ya lleva más de 100 días.

La paritaria se retomará en medio del cierre temporario de las tres firmas que producen neumáticos en el país como consecuencia de los bloqueos y el paro del gremio. 

Pirelli fue la última en sumarse a las medidas adoptadas Bridgestone y Fate. De esta manera, dejaron de fabricarse neumáticos en el país.

Esto amenaza con paralizar parte de la industria automotriz. Las terminales se comunicaron en las últimas horas con el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José De Mendiguren. Ford empezó a suspender turnos por faltantes de cubiertas, y otras dos empresas seguirían ese camino.

Según fuentes oficiales, la compañía que también se vería afectadas es Toyota. Ya en junio, Nissan y Renault pararon dos días sus actividades por la falta de neumáticos a raíz del conflicto sindical, sumado a la reticencia de los camioneros de Brasil a traer insumos por el faltante de gasoil.

En Economía aseguran que es un asunto “laboral”, pero reconocen que la táctica de “desgaste” de Claudio Moroni, titular de la cartera de Trabajo, se complicó y que ahora está en riesgo el sector automotor.

De manera sigilosa, el equipo de Sergio Massa empezó a tender líneas de comunicación. Industria también atendió llamados de dirigentes de izquierda, preocupados por los alcances imprevisibles del conflicto. En el Partido Obrero creen que la oferta de un 38% de suba salarial por nueve meses es un “plan de guerra” contra los trabajadores, cuando la inflación anual prevista ronda el 100%.

Del otro lado, el dueño del grupo Aluar y Fate, Javier Madanes Quintanilla, dijo en radio La Red que “el conflicto gremial se originó en la paritaria 2021-2022, donde las empresas ofrecieron un ajuste salarial por encima de la inflación y eso fue rechazado por el gremio, el cual pedía además un cambio de convenio para remunerar las horas de fin de semana en lugar del 200% al 300% y en la eventualidad si no se paga, incrementar el salario en 15% y disminuir las jornada de ocho a seis horas”.

El gremio reclama una recomposición salarial del 5% por encima de la inflación anual prevista para 2022 -que el Gobierno ya estima que se ubicará en el 95%- y un aumento de 200% para las horas trabajadas en fines de semana.