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13 de octubre de 2021
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Beatificación

La historia del milagro de curación de Juan Pablo I a una niña argentina

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Sucedió en 2011 y ahora, diez años después, la madre de la joven contó en detalle todo lo que vivió y como sucedió la curación imposible de explicar para la ciencia.

Candela Giarda, una pequeña niña entrerriana de10 años, padecía síndrome epiléptico por infección febril (FIRES), y los médicos que la atendían en la Fundación Favaloro le diagnosticaron que le quedaban pocas horas de vida.

“No podemos hacer nada más por ella. Se muere esta noche”, le dijeron a su mamá el 22 de julio de 2011. Pero ocurrió un milagro gracias a Juan Pablo I.

Hoy en día Candela tiene 21 años y cursa la tecnicatura en Seguridad e higiene animal en la universidad, y tiene un emprendimiento de venta de miel. Si bien la joven atribuye su sanación a la intercesión de Juan Pablo I, no tiene recuerdos de ese momento de su vida. 

Ver también: Con el visto bueno de Francisco, el Papa Juan Pablo I será beatificado

En aquel entonces, Candela viajó casi 500 km en ambulancia, desde Paraná hasta la Fundación Favaloro, ya que padecía una encefalopatía grave, y se mantenía con vida gracias a que estaba intubada. Luego de pasar días en estado muy crítico, y sin esperanzas de vida, su mamá invocó a Juan Pablo I y de la noche a la mañana la pequeña se curó "milagrosamente".

La mamá de Candela relató todo lo que vivió en aquellos días de mucho sufrimiento y cómo se produjo la sanación milagrosa de la niña.

“Candela hizo una vida normal hasta los 10 años, que fue cuando se enfermó. Empezó con dolor de cabeza. Yo pensaba que era porque necesitaba anteojos. La llevé al consultorio del pediatra y del oftalmólogo, pero nadie sabía decir qué tenía, porque el único síntoma era el dolor de cabeza. A la semana, Cande comenzó a desmejorar, hasta tener vómitos y fiebre. Cuando la llevé a la guardia, me dijeron que estaba incubando un virus. Cada vez iba empeorando más, hasta que en la madrugada del 27 de marzo de 2011 la llevé al hospital pediátrico de Paraná y quedó internada en terapia. En pocas horas pasó a estar en coma, con respirador. Tenía convulsiones y probaban con distintos anticonvulsivos, pero nada funcionaba”, contó Roxana Sosa, madre de Candela.

Roxana Sosa trabaja como empleada en un casino de Paraná. Siempre vivió en Bajada Grande, un barrio obrero. Tras la sorpresiva enfermedad de su hija, la vida de esta jefa de familia de repente dio un drástico vuelco.

El desenlace fatal nunca llegó, sino que todo lo contrario: unas horas después de invocar a Juan Pablo I, la niña evolucionó de manera favorable, tanto que los médicos, las enfermeras y el personal de salud no podían acreditar lo que estaba sucediendo. En menos de 24 horas dejó la terapia intensiva. Para su madre, solo hay una posible explicación y se trata de un milagro. Roxana afirma: “Los milagros existen, y yo lo vi con Cande”.

A la tarde, se suma el Padre José Dabusti, que viajó exclusivamente desde Buenos Aires. Tras varios años de no verse, se reencuentra con Candela y Roxana. Ante la pregunta de por qué encomendó a Candela al Papa Juan Pablo I, sostiene: “Más que devoción, yo le tengo mucho cariño a Juan Pablo I, que es un Papa desconocido”. Y agrega: “Cuando tenía 13 años, me impactaron su imagen, su sonrisa, su humildad. Dije ‘vamos a rezarle a él’ y al otro día hubo una mejoría completamente inexplicable en Candela”. Cuenta que tenía la convicción de que había que dar a conocer este milagro, pero no sabía cómo llevar adelante una causa como esta.

El Padre José le escribió una carta al Papa Francisco, en la que le contaba lo que había pasado. Se la envío a través de su hermano, que viajaba a Roma. “Mi hermano se la dio en mano. Un tiempo después, me llamaron a la parroquia desde el Vaticano. Era un obispo que me hablaba en italiano y me decía que tenía en sus manos el caso. Me dijo que hiciera un racconto de la historia y que además debía recopilar el material del caso. Desde Roma solicitaron la máxima precisión sobre la clínica y la epicrisis, con el detalle de la situación de salud de Candela, puntualmente de los cuatro días previos a que rezáramos a Juan Pablo I”, testimonia.

El proceso canónico de Juan Pablo I pasó por una instancia fundamental en relación al milagro de Candela, ya que fue la Comisión Médica que, en este caso, dio una sentencia positiva unánime. En la siguiente instancia, los teólogos también dieron su veredicto positivo. Hace apenas unas horas, los cardenales, reunidos en Roma, reafirmaron que se trata de un milagro. Por último, el Papa Francisco ha declarado con su firma a Juan Pablo I como beato de la Iglesia.

 

Fuente: Infobae

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