Luciana Barrios Alarcon falta a su casa desde este lunes.

Tras horas de incertidumbre, el Ministerio de Seguridad de la Nación dictó de urgencia la activación del programa Alerta Sofía para multiplicar en todo el país la búsqueda de Luciana Aylén Barrios Alarcón, una adolescente de 15 años de la que no se sabe nada desde que salió de clases en la localidad de Colonia Caroya, Córdoba.

La gravedad de la situación y la presunción de un peligro extremo e inminente para la integridad de la menor forzaron la puesta en marcha de este sistema de alerta temprana. El perfil de la joven ya fue incorporado formalmente en el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas, obligando a terminales de transporte, fuerzas federales y medios de comunicación a difundir su imagen de forma masiva.

Una misteriosa desaparición a la luz del día

El último rastro de Luciana se remonta al mediodía de este lunes 8 de junio. La adolescente asistió normalmente a sus clases en el Colegio Bonoris, una institución central de Colonia Caroya. Luciana, quien reside habitualmente junto a su familia en la zona rural de Los Molles, fue vista por última vez alrededor de las 12:00 horas, justo en el momento en que se retiraba del establecimiento educativo.

Al notar que no regresaba a su hogar y perder todo tipo de contacto con ella, la familia radicó la denuncia en la comisaría local, lo que encendió de inmediato las alarmas de la Fiscalía de Instrucción de Jesús María, liderada por el fiscal Guillermo Monti.

Los rasgos particulares para identificarla

Desde los organismos de seguridad se solicitó la colaboración urgente de toda la población. Al momento de desaparecer de las inmediaciones del colegio, Luciana vestía:

  • Un buzo de color azul marino
  • Un pantalón jean azul
  • Zapatillas de color blanco con detalles verdes

Físicamente, la adolescente es de contextura delgada, mide aproximadamente 1,60 metros de altura, posee tez trigueña y tiene el cabello largo de color negro.

Megaoperativo en la región

La urgencia del caso movilizó al propio ministro de Seguridad de la provincia de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, quien se trasladó de urgencia hasta Colonia Caroya para coordinar las tareas operativas en el terreno junto a la Justicia.

El despliegue policial es masivo y abarca un “barrido técnico” minucioso:

  • Más de 90 efectivos patrullando a pie y en móviles terrestres.
  • Apoyo aéreo constante mediante la utilización de drones de alta tecnología y un helicóptero para divisar áreas rurales complejas.
  • Controles vehiculares estrictos en las principales rutas y accesos de la región, extendiendo el cerco a las jurisdicciones vecinas de Jesús María y Sinsacate.
  • En paralelo, los investigadores realizan cuadrillas especiales sobre la calle Pedro Patat —uno de los accesos clave de la localidad— y peritan contrarreloj las celdas de telefonía móvil para detectar los últimos movimientos geográficos del celular de la menor.

A pesar del enorme despliegue, las autoridades provinciales y judiciales resolvieron mantener un estricto secreto de sumario sobre las principales líneas de investigación y los cruces tecnológicos en curso para evitar entorpecer los rastrillajes.

Hay muchas hipótesis pero ninguna que se pueda declarar“, remarcaron las fuentes oficiales.

Con información de La Voz y Cadena 3.