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27 de marzo de 2007
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El Oscar se rindió ante Scorsese

DeGeneres pisó el Kodak Theater para dar comienzo a la entrega número 79 de los premios Oscar, ninguna película amenazaba con acaparar todos los premios principales, aunque muchos de los galardones tenían un ganador cantado.

    DeGeneres pisó el Kodak Theater para dar comienzo a la entrega número 79 de los premios Oscar, ninguna película amenazaba con acaparar todos los premios principales, aunque muchos de los galardones tenían un ganador cantado. El protagonista de la noche fue, sin dudas, el realizador Martin Scorsese, quien, luego de seis nominaciones a mejor director, logró quedarse este año con el premio.

    No sólo su película Los infiltrados fue premiada como el filme del año sino que también consiguió, luego de más dos décadas, el galardón como mejor director. “¿Podrían volver a chequear el sobre?”, le preguntó Scorsese al ilustre trío que le entregó la estatuilla. George Lucas, Steven Spielberg y Francis Ford Coppola se rieron de la ocurrencia del director de Taxi driver, sabiendo que detrás de la broma se escondía una gran verdad: la Academia de Hollywood estuvo ignorándolo durante varios años.

    Los infiltrados –que, irónicamente, es una remake de un filme taiwanés– ganó en total cuatro premios y logró así reunir el favor de los críticos y del público. Exitosa en todo el mundo, en Argentina, la película protagonizada por Leonardo DiCaprio y Jack Nicholson estuvo varias semanas a la cabeza de la taquilla.

    Donde no hubo sorpresas fue en los premios para los actores. Los ganadores de las estatuillas a mejor actriz y mejor actor estaban cantados: Helen Mirren por su papel en La reina y Forest Whitaker por su interpretación en El último rey de Escocia. Ni siquiera la ex American Idol Jennifer Hudson se mostró sorprendida –aunque sí tremendamente emocionada, con un discurso que llevó a algunos a las lágrimas– cuando escuchó su nombre como mejor actriz de reparto por su papel de cantante de soul de los 70 en Soñadoras. Por su parte, en la categoría de animación triunfó la historia de pingüinos Happy feet.

    Lo que nadie esperaba era que el famoso Eddie Murphy, también de Soñadoras, perdiera el Oscar por mejor actor de reparto frente al veterano Alan Arking, de Pequeña miss sunshine. La derrota de Murphy confirmó lo que muchos temían: que Soñadoras sería la gran cinta perdedora este año.

    Más allá del premio de Hudson, cuando se anunciaron las nominaciones de esta edición muchos miraron con reserva que en las ocho categorías por las que había sido nominado el filme –liderando la lista– no figurase la de mejor película. De estas ochos nominaciones, el domingo sólo recibió dos premios (además de mejor actriz de reparto, también ganó en el rubro mejor sonido), lo que defraudó a muchos.

    Tratándose de un musical, fue amargo para los realizadores comprobar que no se llevarían la estatuilla por mejor canción y mejor banda de sonido. Otro de los perdedores de esta edición fue el filme del mexicano Alejandro González Iñárritu, Babel, que tenía siete nominaciones a la estatuilla dorada y sólo ganó una por mejor banda de sonido, de la mano del argentino Gustavo Santaolalla (ver página 3).

    La otra gran promesa hispana de la noche, El laberinto del fauno, se quedó en la mitad de las seis estatuillas a las que aspiraba: ganó en las categorías mejor dirección artística (Eugenio Caballero y Pilar Revuelta), mejor maquillaje (Montse Ribé y David Martí) y mejor fotografía (Guillermo Navarro).

    En síntesis, fue una ceremonia tranquila y sin sobresaltos, en la que los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood le abrieron la puerta grande de la industria a Scorsese, cuando ya no lo necesitaba.“Mucha gente en estos años deseó esto para mí. A ellos, yo les digo gracias”–señaló el director al recibir la estatuilla-.

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