El avance de los incendios forestales en el sur de Chile dejó un saldo cada vez más grave. El Gobierno chileno informó que al menos 15 personas murieron en la región del Biobío como consecuencia directa de los siniestros, en una de las jornadas más críticas desde el inicio de la emergencia.

La confirmación fue realizada durante una sesión del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) nacional. Allí, las autoridades precisaron que el número correspondió exclusivamente a fallecidos registrados en Biobío, mientras continuaron las tareas de verificación e investigación en las zonas afectadas.

Por razones operativas y judiciales, el Ejecutivo evitó detallar los lugares exactos donde se produjeron los decesos. Las pericias quedaron a cargo de la Policía de Investigaciones, que avanzó con los procedimientos de identificación y determinación de las circunstancias de cada muerte.

Horas antes, el Ministerio del Interior había confirmado una víctima fatal en la comuna de Bulnes, en la región de Ñuble, lo que elevó a 16 el total preliminar de fallecidos en el marco de la emergencia. A ese escenario se sumaron 19 personas lesionadas, la mayoría en Ñuble, con atención médica en centros de salud de la zona.

En paralelo, autoridades locales aportaron datos parciales que reflejaron la magnitud del impacto. En la comuna de Penco, por ejemplo, se reportó que la mayoría de las muertes registradas en Biobío se concentró en distintos sectores residenciales, duramente alcanzados por el avance del fuego.

Mientras continuaron los operativos de combate y las evacuaciones preventivas, el Gobierno mantuvo el foco en la contención de los incendios activos y en la asistencia a las comunidades afectadas, en un contexto marcado por condiciones climáticas adversas y un frente ígneo de alta intensidad.