LA PAZ (EFE). La protesta de cerca de 7.000 presos en las cárceles de Bolivia, con diversas y radicales medidas de presión, cumplió ayer su cuarto día tras fracasar el diálogo con el Gobierno, cuya oferta no cumplió las expectativas de los reclusos. El director de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, dijo a Efe que el peor incidente se presentó en Oruro, donde un recluso resultó herido con quemaduras tras prender fuego a unos colchones. Según Llanos, “el reo no buscaba inmolarse y la Policía y un fiscal intervinieron para socorrerlo y evitar desmanes”.