Un tren de la línea R4 de Rodalies descarriló este martes entre los municipios de Gélida y Sant Sadurní d’Anoia, en Barcelona, luego de que un muro de contención cayera sobre las vías en medio del temporal provocado por la borrasca Harry. Como consecuencia del siniestro, al menos 20 personas resultaron heridas y una falleció, según confirmaron las autoridades. La víctima fatal sería el conductor del tren.
El accidente se produjo mientras se encontraba activada la alerta roja de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la zona de Girona. Tras el descarrilamiento, Protección Civil de Cataluña desplegó un amplio operativo de emergencia y activó el Plan Ferrocat en la línea R4, destinado a la atención de incidentes en el transporte ferroviario de pasajeros.
En el lugar trabajaron once ambulancias del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) y quince dotaciones de los Bomberos de la Generalitat, que asistieron a los heridos y aseguraron la zona. Hasta las 22, el servicio de emergencias 112 había recibido 28 llamadas vinculadas al hecho. Entre los lesionados, se reportaron cuatro en estado grave.
En paralelo, se registró una segunda incidencia ferroviaria en Girona, que obligó a interrumpir la circulación de Rodalies entre las estaciones de Maçanet Massanes y Tordera. En este caso, un tren de la línea R1 descarriló tras impactar contra una roca entre Blanes y Maçanet, lo que provocó la pérdida de uno de sus ejes. En el convoy viajaban diez pasajeros y no se registraron heridos.
Tras el primer accidente, y antes de que se confirmara el fallecimiento del maquinista, autoridades del Gobierno catalán se trasladaron a la zona, entre ellas las responsables de las carteras de Territorio e Interior, para seguir de cerca la evolución de la emergencia y el despliegue de los servicios de asistencia.
Las causas de ambos episodios están vinculadas a las condiciones meteorológicas adversas, que afectaron la estabilidad de infraestructuras y la seguridad de las vías ferroviarias en distintas zonas de Cataluña.
