El ex secretario general del Partido Comunista español falleció a los 97 años en su casa de Madrid. Tuvo un rol protagónico en la recuperación de la democracia. También fue funcionario de la República.
El ex secretario general del Partido Comunista de España (PCE) y referente indiscutido de la lucha contra el franquismo, Santiago Carrillo, murió hoy a los 97 años en su casa de Madrid, informó hoy su familia.
El último “icono rojo” de la política española falleció mientras dormía la siesta, explicó su hijo, también llamado Santiago, a la televisión pública española (TVE).
En octubre pasado, la hospitalización del histórico dirigente comunista hizo saltar las alarmas debido a su elevada edad y a que los médicos inicialmente no brindaron información sobre su estado de salud, pero en pocos días recibió el alta médica.
Su salud empeoró en los últimos meses, aunque se mantuvo muy lúcido hasta el final de su vida aportando sus profundas reflexiones y una crítica audaz a la actualidad política de España, Europa y el mundo bajo la hegemonía del capitalismo.
Carrillo era fumador y ya había ingresado en 2008 en dos ocasiones en el Hospital Clínico de Madrid después de sufrir una insuficiencia cardiaca.
A pesar de eso, continúo con su actividad pública en el marco de la cual solía participar de debates, conmemoraciones, actos, como el último Congreso de la central de trabajdores Comisiones Obreras (CCOO) o el aniversario del intento de golpe del Estado del 23 de febrero de 1981.
También participaba del debate semanal de los “sabios”, en el programa “La Ventana” de la emisora Cadena Ser.
Carrillo nació el 18 de enero de 1915 en Gijón, Asturias. En 1928 ingresó a las Juventudes Socialistas y en 1936 al Partido Comunista de España (PCE), del que fue secretario general de 1960 a 1982.
En 1936, iniciada la guerra civil española, Carrillo fue nombrado delegado de Orden Público en Madrid por la Junta de Defensa formada por el gobierno republicano para luchar contra los sublevados del general Francisco Franco.
Debido a este cargo, el régimen de Franco lo responsabilizó de los fusilamientos de Paracuellos de Jarama ocurridos a finales de aquel año, acusación que Carrillo siempre negó.
Se exilió luego de la contienda y regresó clandestinamente a España en 1976. Con la legalización del PCE, en 1977 se presentó a las elecciones generales y obtuvo un escaño como diputado, que revalidó en 1979 y 1982. Su rol fue clave durante la transición española.
