La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo tras el ultimátum lanzado por Donald Trump. Esta vez fue Irán el que respondió y dejó en claro bajo qué condiciones estaría dispuesto a desescalar el conflicto.

Desde Teherán, el mensaje fue directo: no habrá apertura del estrecho de Ormuz si Estados Unidos avanza sobre sus plantas energéticas. Y, en caso de que eso ocurra, la respuesta será inmediata y sin límites.

Mapa de las instalaciones energéticas en Asia Occidental que Irán puede atacar. Foto: Agencia Mehr.

El portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, advirtió que cualquier ataque contra la infraestructura iraní tendrá consecuencias en toda la región. Según planteó, no solo se verán afectadas instalaciones vinculadas a Washington, sino también a Israel y a países aliados.

Si el enemigo vulnera la infraestructura energética de Irán, toda la infraestructura energética, tecnológica y de desalinización de Estados Unidos y del régimen sionista será atacada, sostuvo el vocero militar.

Además, Irán puso sobre la mesa una de sus principales cartas: el control del estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del petróleo mundial. La advertencia es clara: el paso podría cerrarse por completo y no volver a operar hasta que se reconstruyan las instalaciones que eventualmente resulten dañadas.

En ese escenario, el impacto no sería solo regional. El bloqueo de esa vía estratégica podría tensionar aún más el mercado energético global, en medio de una guerra que ya lleva más de tres semanas. De acuerdo con datos del sector, el tránsito marítimo en la zona se redujo a niveles mínimos.

Mientras tanto, en Washington crece la presión por contener las consecuencias económicas del conflicto. La administración de Trump habilitó de manera temporal el ingreso al mercado de petróleo iraní que permanece almacenado en buques, con el objetivo de evitar una disparada en los precios.

La medida, confirmada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tendrá una vigencia limitada y no implica nuevas compras ni un aumento en la producción.

En paralelo, Estados Unidos busca respaldo internacional. Hubo contactos con aliados de la OTAN y países asiáticos, en un intento por reforzar la presión sobre Teherán y garantizar la seguridad en una de las rutas comerciales más sensibles del mundo.

Sin embargo, el tono del propio Trump volvió a escalar en las últimas horas. Tras la respuesta iraní, el mandatario redobló sus críticas y amplió el foco del conflicto con un mensaje político interno que volvió a generar polémica.

Estrecho de Ormuz. Foto: CNN News

Con este cruce de amenazas, el escenario sigue abierto. Irán insiste en que no inició el conflicto, pero deja en claro que responderá si es atacado. Estados Unidos, por su parte, mantiene la presión militar y económica. En el medio, el estrecho de Ormuz se consolida como el punto más sensible de una disputa que, por ahora, no muestra señales de enfriarse.

Con información de CNN News e Infobae.