La reciente ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel en territorio iraní tuvo como objetivos directos al líder supremo, Ayatollah Khamenei, y al presidente Masoud Pezeshkian, según confirmó un funcionario israelí. De acuerdo con esa fuente, también fueron atacados otros altos comandantes del régimen y de las fuerzas armadas iraníes, aunque los resultados de los bombardeos aún no están claros.
La agencia semioficial iraní Tasnim News Agency informó que Pezeshkian se encuentra “con plena salud”, mientras que medios israelíes, como el Canal 12, señalaron que las autoridades evalúan que la operación alcanzó un “éxito muy alto” en el intento de golpear al liderazgo iraní.
Los ataques se concentraron en Teherán y otras regiones del país, con impactos en zonas de alto valor simbólico y político. Reportes difundidos por Tasnim indicaron que siete misiles alcanzaron áreas próximas al palacio presidencial, ubicado en el distrito de Shemiran, en el norte de la capital, así como en las inmediaciones del complejo residencial de Khamenei.
Por su parte, la agencia Associated Press informó que también se registraron explosiones cerca de oficinas administrativas vinculadas al líder supremo, ampliando el alcance de la ofensiva. En la misma línea, Reuters citó a una fuente del entorno oficial iraní que aseguró que Khamenei, de 86 años, no se encontraba en Teherán al momento del ataque y habría sido trasladado a un sitio seguro.
La magnitud de los blancos seleccionados expone una estrategia que no solo apunta a infraestructuras militares, sino también al núcleo de poder político y religioso del régimen iraní. La ofensiva eleva la tensión regional y deja abierta la incógnita sobre la respuesta de Teherán ante un ataque que habría buscado descabezar su estructura de mando.
