Lo que hasta hace pocas semanas era una proyección ya se transformó en realidad. Empresarios turísticos de la Región de Valparaíso confirmaron una disminución superior al 20% en el ingreso de argentinos durante las primeras semanas de la temporada estival 2025-2026, un golpe directo para uno de los mercados que más depende del visitante mendocino y sanjuanino.
Los datos coinciden con lo que había anticipado el propio sector chileno hacia fines de 2025: esperaban una merma del 7,5% para todo el verano, pero el arranque mostró un escenario peor al previsto.
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Los números no dejan margen para el optimismo. Entre el 26 de diciembre y el 7 de enero del año pasado habían cruzado más de 107 mil turistas argentinos. Este año, en el mismo período, apenas fueron 84 mil. El descenso se siente en playas, comercios, hoteles y en la calle. Y no pasó desapercibido.
Empresarios de Viña del Mar y Reñaca, dos de los destinos favoritos de los mendocinos, señalan que el fenómeno responde a una combinación de factores que van desde la situación económica en Argentina hasta la inseguridad en Chile, sumada a los problemas del corredor bioceánico y a las condiciones climáticas adversas que obligaron incluso a cerrar el Paso Cristo Redentor por algunos días.
Preocupación en Valparaíso
La propia Cámara Regional del Comercio de Valparaíso admite que el escenario ya estaba previsto, pero reconoce que inquieta la forma en que terminó de consolidarse.
“Las cifras dadas a conocer recientemente confirman un escenario que ya habíamos anticipado a fines del año pasado”, señaló su gerenta general, Marcela Pastenes, al remarcar que la situación “responde a una combinación de factores”.
Pero el núcleo del problema no es solo económico. Pastenes fue explícita al marcar preocupaciones concretas: “Nos preocupan profundamente los asaltos que han afectado a turistas argentinos y las estafas asociadas a alojamientos informales”.
Y planteó que el desafío inmediato no es únicamente recuperar volumen turístico, sino algo más profundo. Es clave, afirmó, “recuperar la confianza y la sensación de seguridad no solo de quienes nos visitan, sino también de las personas que viven en la región”.
Reñaca, el termómetro del verano
En Reñaca, uno de los destinos que históricamente funciona como termómetro de lo que ocurre en la costa chilena, también reconocen el cambio de comportamiento del turista argentino.
El presidente de la Cámara de Comercio y Turismo local, Santiago Pérez, aseguró que hoy la previsibilidad pesa más que nunca, sobre todo en materia de alojamiento.
“En el tema de los arriendos, no quieren encontrarse con sorpresas. Se ha sabido lo que ha pasado con temas de estafas”, explicó.
Esa desconfianza, admitió, tuvo impacto directo en la decisión de muchos viajeros: “Eso nos hace daño respecto a que los argentinos han preferido más la seguridad de su país”.
Pérez trazó, además, un perfil muy claro del visitante argentino actual: un turista que analiza más, compara más y decide con mayor cautela.
“Ellos planifican sus vacaciones con mucho tiempo y ven cómo se comporta el destino respecto a sus variaciones, el cambio, la seguridad, las ofertas, el tiempo que también nos juega a favor o en contra. Y en base a ello han tomado una decisión que no ha sido favorable para nosotros”, sostuvo.
El mito del “Chile barato” bajo la lupa
Durante años, el cruce hacia Chile estuvo apuntalado por el atractivo de las compras y la ventaja económica. Ese diferencial todavía existe en productos puntuales, pero ya no alcanza para definir por sí solo el viaje. El tipo de cambio, los gastos diarios y el costo de vida chileno obligan hoy a evaluar cada movimiento con más cautela.
En ese contexto, el turista argentino —y en particular el mendocino— dejó de viajar por impulso y se volvió más selectivo: elige con más criterio, prioriza seguridad, previsibilidad y un esquema económico que no termine siendo una apuesta incierta.


Si bien es cierto que productos específicos como neumáticos, indumentaria y tecnología siguen siendo imanes potentes, el costo de vida diario en Chile se disparó. Comer afuera o llenar el tanque de nafta en la Quinta Región hoy requiere de una ingeniería financiera que muchos ya no están dispuestos a hacer.
El dólar en Argentina y el peso chileno juegan un partido que ya no beneficia por goleada al peso argentino. Con un cambio que ronda los $1.100 para conseguir mil chilenos en el mercado informal, el “aluvión de compras” se volvió selectivo. Ya no se viaja para “traer de todo”, sino para compras quirúrgicas de artículos que en Argentina simplemente no se consiguen o tienen precios prohibitivos.
El “Efecto Brasil” y el despertar local
No se puede analizar la caída de Chile sin mirar hacia dónde se fue la gente. Este año, el flujo de mendocinos hacia el sur de Brasil creció de forma exponencial. Muchos optaron por manejar un poco más o pagar un aéreo a cambio de aguas cálidas y una estabilidad de precios que, en el balance final, termina compitiendo mano a mano con los costos de Viña del Mar y Reñaca.
Por otro lado, Mendoza vive un fenómeno curioso: el “quedarse” se volvió tendencia. Con el reconocimiento de la revista Time Out posicionando a la provincia como uno de los mejores destinos del mundo para este año, el turismo interno está reteniendo a muchos que antes escapaban al Pacífico. La oferta gastronómica local y el auge de los clubes de montaña aparecen hoy como una alternativa más segura y previsible.
