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21 de agosto de 2006
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RACING CLUB - RIVER PLATE

El Mostaza tuvo su revancha

Racing Club venció con claridad e inteligencia a River Plate por 3 a 1, como local, en un clásico intenso que significó la revancha del entrenador Reinaldo Merlo, alejado del club de Núñez a principios de año por diferencias con el plantel. La multitud de Racing deliró con la victoria como en los viejos tiempos de la era Merlo, que no ocultó su felicidad por la revancha de ganarle al equipo capitaneado por Marcelo Gallardo, aquel que durante su estadía en River le manifestó su desacuerdo con el ?proyecto futbolístico?.

    Racing Club venció con claridad e inteligencia a River Plate por 3 a 1, como local, en un clásico intenso que significó la revancha del entrenador Reinaldo Merlo, alejado del club de Núñez a principios de año por diferencias con el plantel. La multitud de Racing deliró con la victoria como en los viejos tiempos de la era Merlo, que no ocultó su felicidad por la revancha de ganarle al equipo capitaneado por Marcelo Gallardo, aquel que durante su estadía en River le manifestó su desacuerdo con el “proyecto futbolístico”.

   De arranque, Racing advirtió las ofertas del fondo millonario y de una pelota perdida por Ortega nació la apertura del marcador con un perfecto contragolpe que definió Bergessio. Racing se escalonó, le cedió la pelota a su rival y lo dejó avanzar en el campo para que se descubriera la zona defensiva. Y River llegó al empate en una acción que tomó por sorpresa a la defensa de Racing:Mareque envió un centro y Ortega, de cabeza, anticipó a Crosa y descolocó a Campagnuolo.

    Antes del descanso, Racing aplicó un golpe anímico clave: el segundo gol, convertido por Sava, después de una excelente combinación entre Bergesio y Peralta. En el complemento, algunas apariciones de Ortega insinuaron un cambio, pero todo se desmoronó a los 16’ cuando el tercer gol de Racing confirmó el descontrol defensivo de River y liquidó el partido.

   Sava cruzó una pelota de izquierda a la puerta del área de River, Bastía –absolutamente solo– la dominó con dificultad, penetró por el callejón de los marcadores y, ante la salida desesperada de Carrizo, definió con una sutileza impropia de su perfil combativo. Lo que siguió fue el derrumbe de un equipo que comenzó el torneo con gran ilusión por sus contrataciones millonarias y que, cumplida la tercera fecha, luce desgastado como aquellos que transitan por el final de un ciclo.

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