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31 de agosto de 2006
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TELEVISIÓN

El momento del encuentro

Ayer pudo verse en Mendoza uno de los capítulos más esperados de la tira.

    La tira de Telefé atravesó por uno de sus momentos culminantes en su capítulo de anoche, cuando el personaje encarnado por Pablo Echarri, Alejandro Dumas, mostró su verdadera identidad ante quienes lo condenaron a una muerte de la que volvió para hacer justicia. “Me decidí a morir en la cárcel, pero sobreviví. En este momento la muerte no puede conspirar contra mí. Volví de la tumba para reparar la justicia”, dijo el personaje inspirado en la novela de Alejandro Dumas, El conde de Montecristo.

    Tal como le ocurrió al personaje original, el hombre que en la tira guionada por Adriana Lorenzón adoptó el nombre de Alejandro Dumas para ocultar su verdadera identidad (la de Santiago Díaz Herrera) fue condenado a vivir en una cárcel hasta que, con la ayuda de otro preso, logró escapar. Al principio de la trama de la novela, que empezó a emitirse a fines de abril, Santiago y su mejor amigo, Marcos (Joaquín Furriel), habían viajado a un torneo de esgrima en Marruecos.

    Días antes, Santiago se había enterado de que su padre, Horacio Díaz Herrera (Mario Pasik), había descubierto que Alberto Lombardo (Oscar Ferreyro), el padre de su amigo, había sido el culpable de un delito durante la dictadura militar e iba a ser detenido y procesado. Durante el viaje, en un hecho confuso, Santiago fue acusado de un crimen y quedó abandonado a su suerte en una prisión de Marruecos.

    Allí conoció a Ulises (Ulises Dumont), un veterano traficante de arte y prisionero desde hacía muchos años, quien lo ayudó a recuperarse y a descubrir cómo los demás lo traicionaron. El odio se apoderó de Santiago, tras descubrir que no solamente le robaron los más preciados años de su juventud, sino también a su novia Laura (Paola Krum). Una vez devuelto a la vida, Santiago tejió un plan de venganza contra los Lombardo. Y si bien hasta ahora ha actuado desde las sombras, llegó el momento de mostrarse.

    Con el seudónimo de Alejandro Dumas, se hizo pasar por un acaudalado inversionista interesado, nada menos, que en hacer negocios con Alberto Lombardo. Esto, a través de Rocamora (Luis Machín), el intermediario de confianza de Ulises, su amigo de la cárcel. Y el gran día llegó. Porque Santiago, al que todos creen muerto, decidió mostrarse, y nada menos que ante los Lombardo, clan con el que tiene planes financieros a través de su seudónimo.

    Así, planeó un encuentro en una estancia en donde se vieron los rostros unos a otros, después de diez años en los que Santiago sufrió por la muerte de su padre y por el arrebato de su propia vida. “Ha llegado el gran momento”, dijo Alberto Lombardo, antes de emprender viaje hacia la estancia en la que se encontraría con Alejandro, en realidad Santiago. Y Rocamora no se quedó atrás: “Llegó el día tan esperado, marcado por los dioses para el encuentro histórico”, les dijo a Alberto y Marcos, al recibirlos en el campo.

   En ese momento se escuchó el sonido de un helicóptero, y ante los rostros desencajados de Alberto y Marcos, hizo su aparición quien esperó una década para vengarse. “¿Como estás, Marcos?”, preguntó Santiago. Pero no hubo respuesta, porque todos estaban sin palabras al encontrarse frente a frente con quien creían muerto y enterrado. Habrá que ver cómo sigue la historia esta noche.

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