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31 de julio de 2006
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INDEPENDIENTE RIVADAVIA - RIVER PLATE

El Millonario no fue tacaño con la Lepra

La Banda liquidó el partido en sólo media hora de juego y dejó en claro las grandes diferencias entre ambos equipos.

     Hay quienes dicen que el fútbol no tiene lógica. Si fuese así, argumentan otros, el campeón del Mundial hubiese sido Togo. Ni tanto, ni tan poco. Eso sí: cuando este deporte regala toques de dinámica impensada es único, atrapante, indescifrable, encantador. Pero ayer, en el Malvinas, nada extraño sucedió. Fue lógica pura. Es por eso que los hinchas de River no tienen que festejar tanto, ni los fanas de Independiente deben lamentarse demasiado por la derrota ante el Millo por 3 a 1.


     Pasó lo que tiene que pasar cuando se enfrentan un equipo de primerísimo nivel y otro que está dos categorías más abajo. Diferencias naturales. A veces, hay que decirlo, surgen como luces en la niebla esas excepciones que confirman las reglas lógicas del fútbol. Pero el de ayer no fue el caso. David no le ganó a Goliath, ni mucho menos. El River de Passarella salió a la cancha con varios pibes y caras nuevas. Las figuras Ariel Ortega y Fernando Belluschi esperaron en el banco.


     Así, desde el vamos, entre Gonzalo Ludueña, Augusto Fernández, Gonzalo Abán y Rubens Sambueza se hicieron un festival ante una defensa de la Lepra lenta, descordinada, que todavía sufre la exigencia de la pretemporada y que no termina de conocerse bien. A los 4 minutos, Sambueza metió una bola al vacío entre dos defensores azules. Ludueña picó solo y definió ante la salida de Vivaldo. Independiente todavía no metía segunda y los Millonarios volaban en quinta.


     Fernández era un tractor por la derecha y Sambueza acertaba cuando hacía de enlace. Arriba, Abán y Ludueña metían diagonales y quedaban siempre solos ante la pasividad de la última línea de los del Parque. Hubo un tiro libre de Sambueza que Vivaldo sacó al corner. Una llegada de Fernández –gran pase del volante central Domingo– terminó con un remate apenas desviado. Después, Ludueña volvió a quedar solo gracias a un pase a lo Bochini de Sambueza, y el juvenil delantero la picó a un palo.


     River no se tomaba un segundo de descanso. Pusineri, casi desde su área, metió una bola baja y muy precisa que corrió Abán. El delantero metió una diagonal de izquierda a derecha y le apuntó al primer palo. Vivaldo no llegó y fue el tercero del Millonario. El Azul recién llegó con peligro gracias a una jugada de Martinelli, que desbordó a dos defensores, metió un centro atrás y El Cachorro Abaurre la agarró mal. Luego, De la Vega metió un frentazo que se fue al lado de un palo. Y nada más. La Lepra estuvo desconectada, los delanteros corrieron mucho pero no recibieron pelotas de calidad, y en el fondo, sufrieron la explosión de sus rivales.


    En la segunda mitad, Independiente se ordenó, River bajó la intensidad y el partido se hizo frío y aburrido como la tarde. El Lobo Cordone demostró, en pocas pelotas, que tiene calidad para ser la figura del equipo. En una jugada enganchó por derecha y exigió a Carrizo con un disparo cruzado. Después, clavó un corner justo para que Rodrigo Abaurre gane de cabeza y ponga el descuento leproso. No pasó mucho más. Entró Ortega, ovacionado por los hinchas de River. También ingresó Belluschi y el mendocino ex Lepra Lucas Gómez. Hubo algunos intentos de ambos lados, pero ninguno con mucha claridad.


     El partido ya se había definido en la primera media hora de juego. Después, hubo tiempo para hacer otras pruebas de cara a lo que viene, sea Argentino A o Apertura de AFA. El frío polar y las abismales diferencias entre los equipos terminaron el amistoso antes de tiempo. Superlógico, hubiese cantado El Indio Solari. 

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