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5 de agosto de 2006
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¿El mes del Apocalipsis?

Las definiciones políticas más importantes prometen darse en los próximos días. ¿Se partirá la UCR definitivamente? Cobos e Iglesias luchan por todo, en todos los campos

        Agosto promete ser el mes de las definiciones políticas más o menos trascendentes, de fondo. A partir de los próximos días, podría definirse si el radicalismo se parte o no, por ejemplo, o si el gobernador Julio Cobos decide dejar el radicalismo para acudir a los brazos de la concertación kirchnerista de una buena vez, o quizás decida pelear desde adentro, apostando al control de la UCR y llegar a Kirchner también, pero con la estructura partidaria bajo el brazo. También lo podrían echar, junto a los gobernadores e intendentes que hoy se enfrentan con la conducción partidaria por su acercamiento al Gobierno nacional. Muchas cosas pueden suceder, de mayor y menor importancia.


       Está claro que todo lo que hace Cobos vinculado con la gestión de su gobierno se ha mezclado con la política partidista. Anuncios rimbombantes y una perceptible y, a veces, obsesiva intención por ocupar con fórceps el centro de la escena política -cuando por naturaleza es quien la dominadan una idea de la lucha que el mandatario encarna y encara. Con gestos hacia dentro de su partido y hacia la Rosada, Cobos camina decidido a dar lucha en dos frentes: en el de la gestión propiamente dicha y en el proyecto político personal afuera y dentro de Mendoza.



       El primero de los aspectos es, quizás, al que debería ocuparse con más ahínco por ser el que tendrá en cuenta la gente el año que viene, cuando llegue el momento de las elecciones. Pensando en eso, posiblemente, es que pretende movilizar a sus funcionarios con la esperanza de recuperar aquello de un gobierno en acción que caracterizó sus primeros tiempos. Y es así que ha develado un supuesto plan de meses de antigüedad para recrear una banca provincial, o el último debate lanzado en estos días sobre el sistema educativo focalizado en aspectos que parecen de fondo, como la sexualidad, el inglés o la educación física, cuando lo que se demanda -dicen los expertos- es un debate democrático, horizontal, donde todos puedan hacer oír su voz sobre el tipo de escuela o institución que necesitamos para los próximos años. El segundo de los frentes es el proyecto puramente político, que lo tiene a Cobos como protagonista, como estandarte, como símbolo más que como ideólogo y motor. Mucho tiene que ver en esto último el diputado Alfredo Cornejo, dispuesto a todo para construir poder y disputar el que no tiene. Como los Fernández de Kirchner, ni más ni menos. La intención es convertir al gobernador mendocino en el líder de un radicalismo asociado a Kirchner. La reunión de Vicente  promete ser el mes de las definiciones políticas más o menos trascendentes, de fondo. A partir de los próximos días, podría definirse si el radicalismo se parte o no, por ejemplo, o si el gobernador Julio Cobos decide dejar el radicalismo para acudir a los brazos de la concertación kirchnerista de una buena vez, o quizás decida pelear desde adentro, apostando al control de la UCR y llegar a Kirchner también, pero con la estructura partidaria bajo el brazo.


       También lo podrían echar, junto a los gobernadores e intendentes que hoy se enfrentan con la conducción partidaria por su acercamiento al Gobierno nacional. Muchas cosas pueden suceder, de mayor y menor importancia. Está claro que todo lo que hace Cobos vinculado con la gestión de su gobierno se ha mezclado con la política partidista. Anuncios rimbombantes y una perceptible y, a veces, obsesiva intención por ocupar con fórceps el centro de la escena política -cuando por naturaleza es quien la dominadan una idea de la lucha que el mandatario encarna y encara.


      Con gestos hacia dentro de su partido y hacia la Rosada, Cobos camina decidido a dar lucha en dos frentes: en el de la gestión propiamente dicha y en el proyecto político personal afuera y dentro de Mendoza. El primero de los aspectos es, quizás, al que debería ocuparse con más ahínco por ser el que tendrá en cuenta la gente el año que viene, cuando llegue el momento de las elecciones.


         Pensando en eso, posiblemente, es que pretende movilizar a sus funcionarios con la esperanza de recuperar aquello de un gobierno en acción que caracterizó sus primeros tiempos. Y es así que ha develado un supuesto plan de meses de antigüedad para recrear una banca provincial, o el último debate lanzado en estos días sobre el sistema educativo focalizado en aspectos que parecen de fondo, como la sexualidad, el inglés o la educación física, cuando lo que se demanda -dicen los expertos- es un debate democrático, horizontal, donde todos puedan hacer oír su voz sobre el tipo de escuela o institución que necesitamos para los próximos años. López, el sábado 12, que seguramente lo tendrá como orador, concentrará a los radicales K, tales como los gobernadores e intendentes que han admitido su deseo de formar parte del tren kirchnerista.

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