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18 de julio de 2006
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El Mercosur le abre los brazos a Venezuela

El país se convertirá esta semana en miembro del bloque. Los otros estados integrantes se muestran cautelosos ante su ingreso, debido a las polémicas ideas de su presidente, Hugo Chávez

         El Mercosur recibirá esta semana a Venezuela para su primera cumbre como miembro pleno del bloque con los brazos abiertos, pero también con una poco disimulada cautela ante las polémicas posiciones políticas del presidente Hugo Chávez. “Quizás su presencia en el Mercosur pueda ayudar a moderar un poco el discurso” de Chávez, declaró recientemente el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, en clara referencia a los temores ya expresados por muchos empresarios en Argentina, Brasil,Uruguay y Paraguay, socios fundadores del bloque.



       Venezuela ha llegado al Mercosur con su enorme potencial en el área de energía y con algunos guiños previos hacia los cuatro países pioneros, con los que ha estrechado relaciones a paso veloz, sobre todo en los últimos tres años. Chávez tuvo importantes gestos hacia los países del Mercosur, en especial después de que el año pasado, en Mar del Plata, el bloque se plantara contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), iniciativa promovida por Estados Unidos, su más enconado enemigo en el plano ideológico.


       Venezuela auxilió a Argentina mediante la compra de títulos de su deuda exterior por un valor que hoy se calcula en unos 3.500 millones de dólares, y estudia fuertes inversiones en Uruguay y Paraguay, donde Chávez también propuso la construcción de gasoductos. Con Brasil, desarrolla importantes proyectos energéticos, como una refinería que construirán en conjunto las estatales Petrobrás y Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) en el empobrecido estado de Pernambuco, donde nació el jefe del Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.



       El proyecto más ambicioso es el llamado “Gasoducto del Sur”, que supondrá inversiones cercanas a los 20.000 millones de dólares y que llevará gas desde el sur de Venezuela hasta Argentina a través de Brasil, con posibles conexiones hacia otros países sudamericanos. Pero además de sus enormes reservas de hidrocarburos, Venezuela llega al Mercosur agitando las banderas de una “nueva integración”, la que, según Chávez, debe guiarse por cuatro consignas: “lo político como locomotora lo social como prioridad, lo económico como carril y la cultura como combustible”. Esa idea de la integración fue planteada por Chávez al Mercosur en la ciudad brasileña de Ouro Preto en diciembre del 2004, cuando Venezuela participó por vez primera en una cumbre del bloque, en calidad de miembro asociado.


RECIBIMIENTO CON CAUTELA.


       El presidente venezolano ha criticado en duros términos los procesos de integración en América latina, los que, en su opinión, están basados en un “modelo neoliberal fracasado”, que debe ser sustituido por un proyecto volcado hacia los más pobres. Esa orientación la ha planteado, incluso, respecto al Mercosur, al que dijo recientemente que Venezuela se incorpora con “la esperanza de ‘reformatearlo’ y cambiarlo”. En ese sentido, Amorim sostiene que en las negociaciones para su ingreso ha quedado bien claro que “es Venezuela la que entra en el Mercosur y no el Mercosur el que entra en Venezuela”, simbolizando así que el Gobierno de Chávez deberá adaptarse al bloque.


      El presidente paraguayo, Nicanor Duarte, pese a su entusiasmo por el ingreso de Venezuela, también alertó sobre el riesgo de que el Mercosur se convierta en “un foro de maniqueísmo político, en el que se exacerben los enfrentamientos ideológicos o dogmáticos”. Por encima de esos temores, hasta ahora pesa más la esperanza que despierta la ampliación del bloque, que quince años después de su fundación incorpora a un nuevo miembro pleno, y tiene ya como socios a Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.


       El argentino Carlos Álvarez, quien desde diciembre pasado preside el Comité de Representantes Permanentes del Mercosur, ha valorado el ingreso de Venezuela y subrayado que ahora el bloque representa 75% del Producto Interior Bruto (PIB) de toda Sudamérica. Según Álvarez, “por primera vez, un país que tuvo su área de influencia, sobre todo en el Caribe y América Central, se entrelaza con el Sur, creando un espacio geoeconómico que va desde el Caribe hasta Tierra del Fuego”.

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