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8 de octubre de 2019
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El "Matapolicías" Espiasse, condenado por acopio de armas, droga y explosivos

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El chubutense siguió el juicio por videoconferencia desde Buenos Aires.

Quien fuera el delincuente más buscado del país y cayó en Mendoza en diciembre del 2017 tras fugarse de la cárcel de Ezeiza, fue hallado culpable este martes en un juicio oral. Recibió 13 años de cárcel y le declararon la reincidencia.

Martín Alejandro Espiasse Pugh nació el 25 de mayo de 1978 en Chubut y fue durante más de 5 años el malviviente más buscado de todo el país, luego de que se fugara de la cárcel de Ezeiza.

Las máximas autoridades del Ministerio de Seguridad de la Nación ofrecían 500 mil pesos en efectivo de recompensa a aquellas personas que aportaran datos certeros que llevaran a su captura.

Sin embargo, no fue un civil el que terminó con sus días en la clandestinidad: policías de la División Robos y Hurtos de Investigaciones lo sorprendieron el viernes 22 de diciembre del 2017 cuando se bajó de una camioneta VW Amarok para comprar en un comercio de Guaymallén.

La noticia de su detención generó repercusión en todo el territorio, más en Rawson, donde lo conocen en detalle.

Cuando allanaron la propiedad que habitaba, que compartía con una joven mendocina que hoy tiene 26 años, descubrieron que acopiaba una importante cantidad de armas de fuego, municiones, documentos truchos, chalecos antibalas de la policía, plantas de marihuana y hasta 35 kilos de explosivos.

Este martes por la tarde, el juez federal Alejandro Waldo Piña terminó con esta causa por todos estos delitos y condenó al Matapolicías Espiasse, como lo apodan por dar muerte a tres efectivos, a 13 años de cárcel.

Además, declaró su reincidencia y le fijó una multa de 112.500 pesos. Quien era la novia de Espiasse ­–se reserva su identidad–, también fue juzgada por algunos de esos hechos.

De todas formas, fue absuelta debido a que se comprobó que era una mujer que vivía amenazada y sufría violencia de género. Hasta desconocía que Espiasse era un delincuente con frondoso prontuario. Es más, creía que su apellido era Aguilera.

Espiasse no estuvo presente en la sala de audiencias de los Tribunales federales locales pero siguió todo el proceso por videoconferencia desde el complejo penitenciario I, Ezeiza, donde se encuentra detenido después de su paso por Almafuerte.

Ver también: Espiasse no paró de robar durante su estadía en Mendoza

La caída

Martín Espiasse se fugó de la cárcel de Ezeiza en agosto del 2013. Pasaron meses y años y las autoridades no podían dar con él. Lo consideraban un sujeto de extrema peligrosidad por sus antecedentes.

Este hombre de 41 sabía moverse en la calle. Carismático y entrador, cambiaba de identidad y tenía los contactos para hacerse DNI con la identidad que quisiera.

Además de Matapolicías, lo conocían con los alias de Banana, Narigón o Tincho. De esta forma, lograba burlar a los investigadores.

Los policías de varias provincias lo tenían entre cejas y era uno de sus objetivos a cumplir: Espiasse asesinó a tres de sus colegas a lo largo de su vida criminal –dos en Chubut– y no paraba de cometer asaltos.

En los últimos años, antes de su captura, detectives locales consultados por El Sol hablaban de Espiasse como un hombre que se movía por Mendoza con bastante conocimiento.

El chubutense supo estar preso en Almafuerte y hasta protagonizó una fuga del Hospital Central en el 2010 mientras se encontraba detenido bajo la identidad de Matías Lagos, recordaron desde el Servicio Penitenciario. 

Ver también: Trasladaron al asesino de policías a Almafuerte

Tras huir corriendo del servidor público de calle Alem, se arrojó al zanjón cacique Guaymallén para intentar ganarle terreno a los penitenciarios y policías que lo seguían, pero el resultado fue una importante cantidad de heridas en su cuerpo.

Lo habían detenido tres años antes por un asalto en un local de venta de camperas de Godoy Cruz y así se supo que era buscado por la Justicia de Chubut por los crímenes de dos uniformados.

Lo cierto es que pasó el tiempo, Espiasse formó una pareja en nuestra provincia y se fue a vivir a Guaymallén. Compró un terreno de 1.400 metros y levantó una coqueta casa, que está a nombre de la novia, detallaron los pesquisas. Mientras seguía en libertad no paró de perpetrar asaltos.

“Vivía de eso, de la delincuencia”, detalló un detective de Investigaciones. Y agregó que también pudo haber participado en secuestros extorsivos en Mendoza y en un asalto resonante en Chile, ocurrido en agosto del 2014, cuando se robaron 11 millones de dólares del aeropuerto de Santiago.

Robos y Hurtos de Investigaciones trabajó en un dato y lo ubicó en Guaymallén.

La noche del viernes 22 de diciembre del 2017 lo abordaron en un local de venta de comidas. Estaba armado. Ofreció resistencia pero fue reducido.

Al allanar su propiedad encontraron las armas, plantas de marihuana, los documentos apócrifos (una docena) y los explosivos.

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