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12 de enero de 2007
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El más deleznable caso de corrupción

Desde octubre del año pasado, el fiscal Carniello investiga una millonaria estafa con tickets Vale Más. Robar la plata de los más pobres debe ser el acto más condenable de todas las variantes de la corrupción. Aquí, algunos detalles de cómo se duplicaron los listados de beneficiarios o cómo se borraron del sistema informático las órdenes de pago que terminaron en unas pocas manos. Se vuelve a ventilar el caso de los vales Cosechar, del 2001.

   La corrupción puede presentarse con cientos de caras y puede ser, indistintamente, de naturaleza pública estatal y de naturaleza pública privada, o manifestarse como una mezcla de ambas. Al corrupto se lo encuentra tanto a un lado como al otro del mostrador y, generalmente, el motivo o la causa de su descomposición suele ser el dinero.

    En general suele ser el dinero. Porque está claro que puede abarcar tantos ámbitos y tan disímiles que exceden a esa tentación que produce, en el potencial corrupto, el dinero, como si se tratase de una fascinación incontrolable eso de meter la mano en la lata. Pero no es lo mismo un caso de corrupción en el ámbito privado que en el público estatal. No es lo mismo robar o estafar en el campo de lo privado que robar la plata de los ciudadanos o estafar a quienes pagan sus impuestos. Eso está claro. Y mucho más si hablamos de robar la plata destinada a los pobres de toda pobreza. Quienes lo hacen, por lejos, se convierten en los más despreciables de la variada gama de corruptos que tenemos en el Estado. ¿Por qué será que las mayores sospechas de corrupción se centran en aquellas áreas en donde se maneja dinero público para repartir o distribuir entre los pobres? Evidentemente por la falta de control y por la gran cantidad de intermediarios que no permiten que el peso que sale del Estado con destino al pobre llegue en su totalidad.

    El caso de las estafas con los tickets Vale Más, que investiga el fiscal de delitos complejos Daniel Carniello, se debería transformar en una de las preocupaciones públicas más importantes del momento. Más que otras fallas gruesas de gestión que tiene este gobierno. El desinterés, sin embargo, es causa de que los medios no lo siguieran como hubiese correspondido y porque se tiene la sensación de que estas investigaciones no llegan a nada.

    Pero que hubo una organización que se robó una buena cantidad de plata de los Vale Más, posiblemente a lo largo de varios años, es tan real como la dificultad para llegar al cerebro de la banda. En agosto del 2006 salió a la luz la maniobra, la que fue denunciada por Alberto Moneti (encargado de los Vale Más) y por el propio ministro del área, Sergio Pinto. Descubrieron que había varios listados de beneficiarios duplicados, idénticos, pero con firmas adulteradas. Además, dieron con órdenes de pago por millares de pesos por supuestos vales para beneficiarios que nunca se enteraron que habían usado sus nombres para quedarse con suculentas cifras.

   Esos listados fueron ordenados desde el sistema informático de los Vale Más y luego borrados sin dejar una huella. Se descubrió que se enviaban Vale Más a un departamento cualquiera, por ejemplo Maipú, con beneficiarios de esa comuna, pero con otros que tenían domicilio en Capital. Nadie puede arriesgar una cifra más o menos cercana a lo que se robaron del fondo destinado a los más pobres y necesitados de la provincia.

    Hasta el momento, sólo tres empleados fueron separados por estas estafas, todos vinculados al área informática. Pero en el entorno del fiscal Carniello sospechan que las responsabilidades mayores no están allí y se ha comenzado a mirar hacia más arriba. Las investigaciones no sólo se han quedado en el ámbito del ministerio a cargo de la distribución de los ticket. Quien fuera la empresa encargada de la emisión y distribución de los vales por orden del Gobierno, Proms SA, de San Nicolás, provincia de Buenos Aires, está en la mira por supuesta connivencia, al igual que la firma de distribución de alimentos Alcomar SA, ubicada en Las Heras.


   A esta empresa se le está haciendo un seguimiento minucioso porque habría pasado de facturaciones de unos cuantos miles de pesos a sumas más que interesantes. En Alcomar se encontró la mayoría de los vales sin la firma de beneficiarios y que fueron borrados de los sistemas del Gobierno. Pero que fueron pagados, ciertamente. No son dos pesos los destinados al área social.

    Para que se tenga una idea, sólo en el sistema Vale Más, desde que nació allá por el 2000, la empresa Proms SA emitió las siguientes cifras: 3,5 millones de pesos en el 2000, 11,8 millones en el 2001, 16,2 millones en el 2002, 13,7 millones en el 2003, 14,5 millones en el 2004, 17,5 millones en el 2005 y 11,5 millones hasta octubre del 2006, fecha en la que el Gobierno le rescindió el contrato a Proms SA. Todo lo que se denunció está a la vista y es fácilmente comprobable, como las planillas gemelas duplicadas que ilustran esta página, en donde se observan los mismos nombres de beneficiarios pero distintas fechas y firmas.

   Quizás no se pueda, o no se quiera, comprobar nunca las responsabilidades políticas, porque resulta casi un atentado a la inteligencia ciudadana que sólo tres empleados del área informática hayan actuado sin cobertura superior. Una teoría que cobra cada vez más fuerza da cuenta de que todo estalló por la interna del partido gobernante.

    Como una señal del cobismo hacia el iglesismo cuando la guerra entre ambos se encontraba en su auge. Se está detrás de establecer si fue precisamente el fondo de los más necesitados lo que vino a financiar buena parte de los movimientos políticos del partido gobernante desde que tomó el poder a fines de los 90, incluyendo las campañas electorales.

   Nadie, por ahora, en el entorno del fiscal, desmiente que no se haga un monitoreo sobre los patrimonios que declararon los funcionarios de los últimos años, tanto cuando entraron como cuando dejaron la función pública. Eso para los que ya no están. También se está observando a los que continúan en actividad, no sólo en el Ejecutivo, previa conversión al cobismo, claro está, sino en un par de municipios del Gran Mendoza.

    Esta investigación sobre el Vale Más sacó a la luz, a su vez, un caso que ha generado alguna suspicacia y también cierta atención de parte de quienes están siguiendo los hechos. Se trata de una emisión de tickets innominados a comienzos del 2001, que tuvieron como objetivo el salvataje de una agroindustria que hoy está en quiebra.

   Fueron unos 150.000 pesos en vales que se denominaron Cosechar. La empresa que iba a ser salvada con esos tickets se negó a recibirlos. Pero fueron cobrados igual. Alguien lo hizo. En la Justicia y en la comisión legislativa que se ha interesado en el asunto ya tienen los protocolos de funcionarios en mano para hacer algunas consultas.

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