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7 de mayo de 2007
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LAS HERAS

El joven baleado está con shock emocional

Así lo indicaron sus progenitores, quienes tienen miedo y piden soluciones. La víctima fue asaltada y recibió un disparo en el muslo

    “Anoche (por el sábado) no durmió bien. Ahora está medicado y muy asustado. Sinceramente, fue una desgracia afortunada porque de salud está bien y sigue mejorando”. Con esas palabras, Horacio, padre de Nicolás Gutiérrez, describió el trauma que está atravesando su hijo, quien el viernes a la noche vivió una pesadilla: luego de ser asaltado por dos individuos en la intersección de Lisandro Moyano e Independencia, el joven de 24 años recibió un disparo en el muslo derecho.

    “Le dispararon por el simple hecho de hacerle daño, porque él obedeció al pedido de los delincuentes, les dio la mochila con sus cosas y le dispararon cobardemente, por la espalda, cuando ya se estaba yendo”, agregó su madre, Carmen. Por otro lado, los padres denunciaron que el Campo histórico El Plumerillo es una boca de lobo y que, cuando se esconde el sol, es imposible asomarse por la zona.

TEMOR. El miedo está instalado en toda la familia y la situación no es para menos. “No podemos andar tranquilos por la calle. Con mi hijo salimos todos los días bien temprano para trabajar y no sabemos en qué momento nos pasa algo. Siempre hemos hablado de que, en caso de ser asaltados, tenemos que entregar todo sin resistirnos, y eso es lo que hizo Nicolás. Pero ya no es como hace un tiempo, cuando uno sabía que si le entregaba a los delincuentes las cosas, se salvaba. Hoy igual te tiran, por diversión o por el simple hecho de hacer daño”, agregó la mujer en la puerta de su vivienda, ubicada en el barrio 8 de mayo de Las Heras, a pocas cuadras de donde fue asaltado y baleado su hijo.

    Con lágrimas en los ojos, agregó: “Las cosas que se roban, se pueden remplazar. Pero lo que no se remplaza con nada es la vida. Siempre voy a agradecer a Dios porque mi hijo haya sobrevivido y por la parte del cuerpo en la que le pegaron el tiro”. El matrimonio sostuvo que, pese a que el barrio en el que habitan es tranquilo y se conocen todos, el problema está en las zonas aledañas, principalmente en el Campo histórico El Plumerillo.

    “Por la tarde, comienzan a caer grupitos de pibes que se vienen a jugar al fútbol, a fumar o a tomar alcohol. Y desde ahí ya tienen estudiados todos los movimientos y los horarios”, coincidieron. Asimismo, también apuntaron a otros barrios del lugar, como el Santa Teresita, el Belgrano, el 26 de enero, el Dorrego y el 30 de octubre, a los que consideraron críticos. El brutal asesinato de Laura Abonassar suscitó una gran cantidad de críticas y pedidos en materia de seguridad, algo muy frecuente y que resurge ante los innumerables episodios de violencia e inseguridad. Los padres de Nicolás no se mantienen al margen de este reclamo y piden cambios en las leyes.

    “Aquí, el problema está en la flexibilidad de las leyes, que permiten que un delincuente salga a la calle en menos de un día.Hoy porque nos tocó a nosotros, pero a cualquiera le puede pasar. Necesitamos hacer algo urgente, no tanto por nosotros sino por nuestros hijos y nuestros nietos. Si seguimos así, en unos años ni siquiera vamos a poder salir de nuestras casas”, sostuvo Horacio. El viernes, cerca de las 22.15,Nicolás Gutiérrez fue sorprendido por dos sujetos al bajarse del colectivo. Uno de ellos, apuntándole con un revólver, le exigió que le entregase la mochila en la que llevaba sus herramientas de electricista. Luego, le quitaron el celular y plata del bolsillo de la campera y le ordenaron que se retirase, a lo que él obedeció. A pocos metros, le dispararon por la espalda.

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