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8 de noviembre de 2006
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El inicio de la campaña

Luego de la orden del presidente Kirchner para que Felipe Solá se bajara de su intento de reelección, varios ya comenzaron a plantear su postulación en la estratégica provincia de Buenos Aires

    La decisión de Felipe Solá de resignar su planteo reeleccionista cerró el luto oficial por la derrota en Misiones, pero, al mismo tiempo, resultó ser la señal de largada para la campaña en el principal distrito del país. El contundente mensaje dado por los misioneros llegó a su destinatario. El presidente Kirchner, quien eludió públicamente el tema, decodificó el resultado adverso de Carlos Rovira y entendió que la sociedad no está dispuesta a aceptar los intentos de perpetuarse en el poder. Y por eso decidió cortar por lo sano.

    Cinco días después de los comicios misioneros se anunció la deserción de Eduardo Fellner, en Jujuy. Tres días más tarde, fue el turno de Solá, por demás acorralado. Ambos casos tuvieron un denominador común. Los anuncios se formularon tras sendas reuniones con Kirchner en la Casa Rosada. Esto demuestra hasta qué punto le preocupó el tema al presidente y lo dispuesto que está a entregar las cabezas que sean necesarias para mantener incólume su gestión.

    Un temor no menor recorrió las filas oficiales: el hecho de que la oposición, hoy dispersa, sin candidatos y sin programas se unifique detrás de un objetivo. El argumento gubernamental es privilegiar la gestión y los intereses nacionales a los objetivos personales de los gobernantes de turno. Y no está mal. Pero ese argumento se adoptó tras la derrota misionera y no antes. Y, por ello, no parece ser un planteo de fondo, sino coyuntural y forzado por la presión de los hechos.

    En el Gobierno no se está en contra de las reelecciones indefinidas (como las de San Luis, La Rioja, Formosa o la propia Santa Cruz), sino sólo en aquellos casos que se vuelven polémicos. En ese marco, Solá resistió lo que pudo. Desde el Gobierno le enviaron varios mensajes, privados y públicos. Entre los primeros, que era una “aberración jurídica” forzar la interpretación constitucional.

    Entre los públicos, la renuncia de Fellner y las declaraciones de Alberto Fernández en el sentido de que Kirchner expresó “su idea de que no deben ser las reelecciones de quienes gobiernan temas que sirvan para generar falsos dilemas y dividir los esfuerzos que todos los argentinos debemos mancomunar”. Solá se enteró de esas declaraciones a los diez minutos de formuladas y cuando mantenía una reunión con sus ministros León Arslanian y Eduardo Di Rocco. Inmediatamente, el gobernador se comunicó con el jefe de Gabinete para intentar una última jugada que salvara su destino. Entonces, le dijo que quería hablar con el presidente.

    En ese momento, Solá todavía especulaba con una salida ordenada: dejar que la Junta Electoral le diera la razón, para bajarse después. Pero la presión nacional tuvo su efecto y el domingo por la noche Solá volvió a llamar a Fernández para decirle, esta vez, que tenía una decisión que comunicarle al presidente. Se acordó la reunión del lunes. En la Casa Rosada, en un encuentro en el que sólo estuvieron Kirchner, Solá y Alberto Fernández, el gobernador reconoció que “esto no va más”. El presidente dijo estar agradecido por su decisión, le juró que era parte de su proyecto y que iba a apoyar en todo su gestión hasta diciembre del 2007.

    Con esa escena, se terminó el período iniciado el domingo anterior. Al mismo tiempo, quedó liberada la carrera por la gobernación bonaerense entre los candidatos K. Los más firmes son el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el presidente provisional del Senado, José Pampuro. Ambos trabajan desde hace meses con la venia presidencial, sin hacer mucho ruido y con el objeto de ser medidos: comenzaron a recorrer la provincia, mantuvieron reuniones y contrataron consultoras.

    Ambos dicen, por lo bajo, que serán los futuros gobernadores y que cuentan con el aval de Kirchner. Ambos, también, decidieron no hacer leña del árbol caído y dejar pasar unos días antes de iniciar su campaña. Pero con Kirchner nunca se sabe. Ya se menciona a algunos candidatos tapados como el titular de la ANSES, Sergio Massa, o el intendente de La Plata, Julio Alak. Candidatos K sobran. Todo lo contrario de lo que ocurre en la oposición.

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