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7 de octubre de 2009
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JUICIO POR VIOLACIÓN SEGUIDA DE MUERTE

El hermano de Micaela ratificó que vio a la niña secuestrada en la casa de su padre

Víctor Reina declaró ayer y aseguró que la nena le pidió ayuda. Confirmó, además, que rompió una ventana y la puerta para rescatarla. Faltan unos diez testigos antes de los alegatos.

Víctor Reina, hermano de Micaela, la niña violada y asesinada el 17 de mayo en un piletón de una bodega abandonada en Guaymallén, dio su testimonio ayer en el juicio que se sigue contra Walter y Alejandro Prádenas (tío y padre de la víctima) y comprometió a los acusados con su relato. El joven ratificó, como en el expediente, haber visto a la niña secuestrada en la habitación de su papá y que había querido rescatarla rompiendo los vidrios y la puerta de una ventana, pero que no lo había logrado, porque se lo llevó la policía.


     Esta versión, que no fue más que una ratificación de lo que ya había atestiguado en la instrucción de la causa, dejó pegados a los hermanos Prádenas de cara a la sentencia, sobre todo, a Alejandro. El joven contó que, antes de que Micaela apareciera asesinada en la ex bodega, él se enteró de que estaba en la casa de su padre y fue a buscarla, como a las 5.30 o 6 de la madrugada. Manifestó que se subió por los techos de la propiedad ubicada en el barrio Sargento Cabral de Ciudad y que escuchó que la niña le pedía auxilio.


    Agregó que rompió una ventana para intentar abrir la puerta con un barrote. Debido a esto, Alejandro Prádenas llamó a la policía y el joven fue trasladado luego a la comisaría, sin lograr el objetivo de rescatar a su hermana. El abogado defensor, Ariel Civit, manifestó que esta versión “no es creíble”, porque en el acta de procedimiento policial no se dejó constancia de que el vidrio de la ventana se hubiera roto y que había llegado hasta esa vivienda no porque él la hubiese visto o escuchado, sino por comentarios, “para perjudicar a mis defendidos”, sostuvo. Para el fiscal de Cámara, Javier Pascua, el testimonio de este joven “es importante, porque ya son varios los testigos que aseguraron haber visto y escuchado a la niña en el interior de la casa de Alejandro Prádenas”.


    Por ultimo, Víctor reconoció que conocía a Apolo Jacob Díaz, quien estuvo imputado por el crimen pero quedó fuera del juicio cuando se declaró nulo el ADN, pero que hacía “como cinco años que no lo veía”. El final del debate oral y público que tiene como principales protagonistas a los imputados por el delito de privación ilegal de la libertad en concurso real con abandono de persona seguido de muerte es incierto. Muchos testigos se contradicen, otros tantos ratifican su primera versión, comprometiendo a los acusados, y hasta débiles mentales fueron interrogados por las partes y el tribunal. Todo eso, más la gran cantidad de artilugios procesales que empantanaron el proceso, derivaron en que hoy el público presente, y hasta quienes están tratando de descubrir lo que sucedió con Micaela, no se animen a arriesgar un resultado.


OTROPASO MÁS PARA DILATARLO. Ayer, el representante de la querella, Raúl Aranda, interpuso un recurso de casación por la nulidad de la prueba de ADN que comprometió y llevó al banquillo a Apolo Jacob Díaz, quien, debido a los errores cometidos por el fiscal que investigó la causa, Alejandro Iturbide, fue desvinculado de esta causa. Tanto Pascua como Civit y su colega Gabriela Massad se opusieron a que este recurso sea resuelto en este momento, y el tribunal de la Quinta Cámara del Crimen rechazó el pedido por improcedente, argumentando que el recurso de casación no se puede interponer durante el proceso oral, sino después del dictado de la sentencia.


     Además de esta situación, en la última jornada del juicio declararon algunas personas más, entre ellas, el tío de una de una de las principales testigos del proceso, una niña de 12 años. Durante su relato, el hombre se encargó de dejar bien claro que, cuando su sobrina le contó que “había visto a la niña (Micaela) encerrada en la casa de su papá y que el hombre la había amenazado con que le iba a pasar lo mismo si abría la boca”, él estaba “re curao”, es decir, muy borracho, y que, por ese motivo, no le dio importancia. “Estuve tomando desde las 5 de la tarde de un sábado y, al otro día, antes de comer, mi sobrina me contó eso, pero yo estaba re curao y eso es lo único que me acuerdo”.


     Tras finalizar con la rueda de testigos que se presentaron ayer, el tribunal presidido por Laura Gil de Chales e integrado por Gonzalo Guiñazú y Rafael Escot resolvió pasar a un cuarto intermedio para hoy a las 9. Queda una lista de aproximadamente diez personas para declarar y es probable que recién la semana que viene comiencen a escucharse los alegatos, debido a que el viernes se hará una rueda de reconocimiento con uno de los hombres que ayer dio su versión y que también estuvo imputado en esta misma causa y luego fue sobreseído (ver aparte).

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