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25 de octubre de 2006
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El Gobierno israelí gira a la derecha

A más de dos meses del final del conflicto entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá, la decisión del primer ministro israelí Ehud Olmert de incluir en su gabinete a un partido ultraconservador da un giro hacia la derecha a su gobierno, hasta ahora de centroizquierda

    A más de dos meses del final del conflicto entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá, la decisión del primer ministro israelí Ehud Olmert de incluir en su gabinete a un partido ultraconservador da un giro hacia la derecha a su gobierno, hasta ahora de centroizquierda.

    La inclusión de Israel Beitenu (Nuestra Casa Israel), del ex inmigrante ruso Avigdor Lieberman, es la confirmación final de que la retirada unilateral de Cisjordania –el punto principal de su campaña electoral– ha quedado definitivamente fuera de agenda. Después de la guerra de Líbano, el primer ministro anunció que había archivado su plan, el que preveía la retirada unilateral de la mayor parte de Cisjordania e incorporaba a Israel a la mayoría de los asentamientos judíos.

    En ese momento no dio una explicación y se limitó a decir que las cosas habían cambiado. Los analistas encuentran difícil no concluir que Olmert ahora está de acuerdo con sus críticos acerca de que la retirada unilateral no pondría fin al conflicto, sino que “recomenzaría y alentaría el terrorismo”. Estas predicciones parecieron cumplirse cuando Hezbolá cruzó la frontera el 12 de julio y secuestró a un soldado, lo que desató una guerra de 33 días, pese a la retirada israelí de Líbano hace seis años. Por eso, se ha desvanecido la principal razón por la cual Olmert mantenía a Lieberman alejado de su coalición, tratándose de un ferviente opositor a su plan para Cisjordania, tal como también rechazó la retirada de Gaza que se produjo el año pasado.


    Debilitado por la guerra de Líbano, Olmert busca reforzar su coalición, actualmente integrada por su agrupación –la centrista Kadima–, el izquierdista Partido Laborista, el ultraortodoxo Shas y el Partido de los Pensionistas. Olmert y Lieberman firmaron un acuerdo de coalición el lunes por la noche que transforma al político de origen moldavo, de 48 años, en viceprimer ministro y ministro sin cartera encargado de “amenazas estratégicas” encarnadas por países enemigos como Irán. Se da por descontado que el gabinete y la Knesset (Parlamento) aprobarán esta alianza, la que amplía la escasa mayoría del Ejecutivo de 67 a 78 de los 120 mandatos en el Parlamento.

    Sin embargo, la decisión ha provocado tensiones con el laborismo, el que se sumó a la coalición, en primer término, por la existencia del plan para Cisjordania. La medida es “una cortina de humo para apartar la atención de los ciudadanos de la guerra en Líbano y sus errores”, denunció el diputado laborista Matan Vilnai. Olmert busca desesperadamente una nueva agenda para terminar su mandato al frente del Gobierno, señaló a su vez Uzi Benziman, comentarista del periódico Haaretz.

    De hecho, el jefe de Estado ha sacado de pronto a relucir el tema de una reforma del sistema de gobierno y ha hablado de negociaciones con el presidente palestino, Mahmud Abbas, como alternativa a una medida unilateral. Sin embargo, sus esfuerzos por incluir en el Ejecutivo a un partido de ultraderecha generan interrogantes acerca de qué importante es esta prioridad para él.

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