Arsenal recibe a San Lorenzo en Sarandí

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8 de agosto de 2006
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FESTIVIDAD DE SAN CAYETANO

?El Gobierno debe escuchar más a la gente?

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Lo dijo monseñor Arancibia, quien aseguró que la mejor administración es la que se basa en las necesidades reales del pueblo. El arzobispo dijo, además, que la distribución de la riqueza sigue generando iniquidades

        El arzobispo de Mendoza, José María Arancibia, criticó con dureza a los gobernantes por no escuchar al pueblo. “El Gobierno debería escuchar más las necesidades de la gente, porque si no lo que se genera es un crecimiento económico que favorece sólo a unos pocos”, dijo monseñor durante la celebración de la festividad de San Cayetano. Arancibia aseguró: “La mejor de las administraciones es la que tiene en cuenta la necesidad ajena”. Y destacó que aunque Argentina ha superado lo peor de la crisis, el hambre y la falta de empleo aún apremian. “Los buenos tiempos económicos deben producir beneficios equitativos”, enfatizó.


LOS FIELES.


       Si bien los organizadores aseguraron que desde que la desocupación dejó de ser apremiante la concurrencia de gente a las festividades del patrono del trabajo también disminuyó, Juan Galeotti, el párroco de la vicaría, dijo que no estaba seguro de que esta situación fuera así. Lo cierto es que casi cinco mil fieles llegaron ayer hasta el pequeño templo de la calle Anatole France para rogar por el pan y el trabajo propios y los de sus seres queridos. Algunos aguardaron con paciencia las largas colas para besar la imagen del santo y otros esperaron fuera del santuario a que dos seminaristas bendijeran las espigas de trigo que tradicionalmente acompañan al ícono sagrado.



        Las misas también estuvieron pobladas de fieles. Según aseguró Galeotti, fueron alrededor de cuatrocientas personas las que participaron de cada una de las ocho celebraciones litúrgicas que se realizaron durante la jornada. La principal de estas se efectuó al mediodía, y fue cuando la vicaría se mostró colmada de feligreses. “Vengo a pedir y a agradecer todos los años. En mi casa tengo un santito y le rezo siempre”, aseguró Concepción, una devota de 66 años. Los turistas no estuvieron ausentes y también se acercaron a elevar sus oraciones.



       Fue el caso de Franco y Valeria, dos bonaerenses de 25 años. “Es costumbre para nosotros concurrir al santuario de La Plata; por eso, no queríamos dejar de dar gracias por lo que San Cayetano nos da”, expresó el varón de la pareja. En tanto que Gabriela, una mamá de 20 años, aguardó emocionada las bendiciones para ella y su beba, Oriana. “Me ha dado mucho, pero siempre pido un poco más para mi familia”, manifestó la joven.


 POCAS DONACIONES.


       En uno de los tramos de su discurso, Arancibia aseguró que la Iglesia aún sigue desbordada por las necesidades de los que menos tienen y agregó que intentan fomentar la promoción humana. Por eso, dijo, no ofrecen una limosna sino que ayudan a los carenciados a obtener los beneficios que necesitan a partir de su propio esfuerzo, y es por eso que Cáritas financia tantos microemprendimientos productivos, además de brindar formación para el trabajo. “Muchas veces no se trata de mala voluntad de los desocupados, sino de falta de capacitación, es lo que tratamos de lograr con nuestro aporte”, explicó el arzobispo.


        Sin embargo, el hambre sigue siendo urgente en algunos sectores y, por esto, el párroco de la vicaría incentivó a los fieles a cambiar placas recordatorias y velas, que tradicionalmente se le ofrecen al santo, por alimentos no perecederos, ropa y calzado. Pero la ayuda llegó en forma muy escasa. Según contó Gladys, una colaboradora del templo, nunca habían obtenido tan poca respuesta como durante esta festividad, aunque destacó que los más humildes siguen siendo los más generosos para brindar colaboración.


     Los dichos fueron ratificados por las voluntarias de Cáritas, encargadas de organizar las donaciones. Una de ellas, Nilda, se mostró abiertamente desilusionada con lo recaudado. “Leche y azúcar es lo que más nos hace falta para los comedores, pero no sé que pasó este 7 de agosto, nada que ver con lo que nos han ofrecido otros años”, remarcó, desilusionada, la mujer.

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