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4 de diciembre de 2018
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Panorama gandero

El Gobierno aclaró que la lucha antigranizo no retrasa las lluvias

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Productores denunciaron que la situación que atraviesa el sector ganadero por la sequía se agrava por el accionar de los aviones de la lucha antigranizo. Desde el Gobierno explicaron que este reclamo no tiene fundamentos ya que la siembra de las nubes en realidad produce más precipitaciones.

La ganadería es una de las actividades productivas locales con mayor potencial de crecimiento actual. Sin embargo, su desarrollo no escapa a los efectos del cambio climático. En ese sentido, productores ganaderos de Santa Rosa denunciaron que la problemática que atraviesan por la sequía se agrava por las consecuencias de la siembra de nubes de la lucha antigranizo. Desde el Gobierno aseguran que el accionar de los aviones no incide de esta manera y destacaron que sólo trabajan sobre núcleos selectivos y en áreas productivas, no del secano.

A través de las redes sociales, productores de Santa Rosa denunciaron que la problemática que atraviesa el sector a raíz de los efectos de la sequía se agravó “por el bombardeo indiscriminado de los aviones de la lucha antigranizo que disipan las tormentas”, por lo que solicitaron un “radio de exclusión para la zona”.

“Esta actividad tiene un potencial muy alto, queremos incursionar en la recría, pero si no tenemos un registro normal de lluvias no podemos invertir, no podemos tirar la plata”, destacó uno de los productores afectados y agregó: “Se estima que debe haber un animal cada 20 hectáreas, hoy se le da 50 hectáreas porque te quedás corto, cada vez tenés que disponer de más hectáreas por animal por la falta de pastura”.

Si bien las últimas lluvias significaron un alivio, “dentro de 20 días, un mes, estos pastos que han recibido una lluviecita, necesitarán agua de nuevo para seguir. Si no hay, todo lo que empieza a brotar se seca. El campo mendocino es muy noble, pero cuando artificialmente nos están privando del régimen de lluvia la planta se resiente”.

Desde la Dirección de Agriculturas y Contingencias Climáticas (DACC) fueron contundentes y destacaron que esto es un “mito popular” que carece de fundamentos. En ese sentido detalló que la lucha antigranizo trabaja “sobre células de tormenta que van a generar granizo y de forma muy selectiva, sobre algunos de los núcleos que solamente vayan a afectar a zonas cultivadas. El resto de ellos que se originan y desarrollan en la geografía provincial siguen su desarrollo natural, especialmente en las áreas de Ñacuñán, Las Catitas, Santa Rosa y La Paz. Esa zona tiene un desarrollo natural de las tormentas”, explicó el técnico Hugo Videla.

En ese sentido, desde el organismo destacaron que esto se sustenta con las imágenes de las tormentas y la información sobre la lucha que se encuentra disponible en el sitio web de la DACC.

De esta manera, los aviones realizan la siembra cerca de 20 kilómetros antes de que la tormenta ingrese a la zona cultivada. “El propósito es que se genere granizo, si la tormenta es fuerte, pero de tamaño pequeño que al caer y atravesar las capas más calientes de la atmósfera disminuya su tamaño o caiga diluido”, agregó el profesional.

Según destacó Videla, el resultado de esta acción en realidad forma más precipitaciones: “Se inyectan millones de núcleos artificiales para un mismo volumen disponible. Entonces hay una competencia, en lugar de repartirse ese volumen de agua sobre enfriada en pocos núcleos naturales, se reparte en millones, naturales y artificiales, se sobrecarga la zona de agua de la nube para que precipite”.

A su vez, el técnico enfatizó: “El camino, la velocidad y dirección de la tormenta, no lo modifica ni el avión ni la siembra”.

El impacto de la sequía en la ganadería

Mendoza se ubica en un territorio desértico. El agua es un bien escaso que obliga a los productores a hacer un buen uso del recurso. A su vez, los efectos del cambio climático se hacen cada vez más notorios e impactan directamente sobre el desarrollo de las actividades económicas.

Durante el 2018 se produjo un atraso en el ciclo de las precipitaciones. “Llueven cerca de 300 milímetros al año. Las precipitaciones ocurren desde septiembre, octubre hasta marzo. Pero este año ha sido distinto, ya que recién en noviembre comenzaron”, explicó Ramiro Zaragoza, director de Ganadería de la provincia.

“Si bien hay productores que han perdido madres, hay muerte de vacas, tampoco es una situación desesperante o distinta a la que ocurre en otros años. Son todas circunstancias cíclicas. Este ha sido un año anormal”, agregó el funcionario.

Este atraso en la precipitación ha afectado por igual a todo el territorio provincial y se ha traducido en muertes de madres pero también afecta a la preñez de estos animales.

“La vaca se preña cuando tiene estado corporal óptimo y este año va a llegar a ese estado cerca de marzo, porque llovió recientemente y los pastos del secano comienzan a crecer. La vaca está en un franco estado de recuperación, en un año normal esta situación, que hoy se está desarrollando en diciembre, ocurre a finales de septiembre”, detalló Zaragoza.

Por su parte, el presidente de la fundación Coprosamen (Comisión Provincial de Sanidad Animal Mendoza), Marcelo Montoya destacó la necesidad de optimizar el manejo del campo.

“Hay personas que tienen mucha hacienda pastando sobre el mismo campo siempre. No tienen una infraestructura de división de cuadros, uno para invierno, otro para verano y hacer así un pastoreo estratégico. Por ahí se ve complicado porque hay veces que lo sobrecargan mucho, tienen más animales que los que el campo puede alimentar, entonces se ven con problemas”, aseguró. Y en ese sentido destacó las últimas lluvias que se registraron en casi todo el territorio provincial, lo que brindó un respiro a los productores.

“Estos campos tienen una virtud, son demasiado nobles, cuando llueve un poco se recuperan demasiado rápido y por ende la hacienda también”, enfatizó Montoya y agregó que una de las complicaciones que pueden presentarse en esta época es la mayor demanda nutricional de las vacas ya que están pariendo o con sus crías.

Con el objetivo de intentar suavizar el impacto de la sequía, desde la Dirección de Ganadería aconsejaron “ajustar los manejos, tratar de hacer un destete precoz. Esto lo estamos trabajando a través de un subsidio que se le entrega a los productores que lo hacen y se disponen cerca de $10 millones por año".

En 2018, este plan se llevó a cabo entre febrero y marzo. En tanto, para 2019 se adelantará y estará disponible a partir del 1 de enero "para adelantar ese destete y que la vaca se libere antes para poder quedar preñada”, agregó Zaragoza.

Además de esta medida, desde el organismo oficial también recomendaron estirar de principios de noviembre a diciembre, el ingreso de los toros a trabajar. "Nos preocupa la situación de sequía que hemos vivido, pero no creemos que sea alarmante, desde la Dirección trabajamos para asistir al productor permanentemente a través de los planes, pero principalmente con asesoramiento, los aconsejamos para que ajusten el manejo de su rodeo", agregó el funcionario.

Más allá de las dificultades que pueda suponer la falta de precipitaciones, esta actividad “no escapa a la situación económica nacional. Hay muchos lugares, fincas abandonadas donde se podría hacer ganadería, tierras niveladas inclusive. Pero bueno, los costos de infraestructura y energéticos y todo lo que conlleva poder hacer una dieta para un animal es muy alto. El costo de los granos es alto, producirlos también lo es”, detalló el presidente de la Coprosamen.

En ese sentido desde la fundación destacaron los programas que se llevan adelante desde la Dirección de Ganadería, como es el caso de los planes vaca, toro y destete precoz, entre otros. Sin embargo reclamaron que se destine mayores recursos a tal fin. “El potencial que tiene la ganadería en Mendoza es increíble y el techo está muy lejos todavía. Sería un aporte a la economía provincial que se desarrolle con mayor rapidez el sector ganadero, dándole un poco de inyección, eficientizando y aportando más presupuesto a los planes”, detalló Montoya.

Cambios de paradigma

Históricamente, Mendoza se caracterizó por producir terneros, que vendía a la Pampa húmeda y, luego de un tiempo, volvía a comprar cuando ya había pasado el proceso de engorde. Ante esto, desde el gobierno buscan incentivar que ese animal se quede en la provincia, a través de la Ley 7.074 de incentivo bajo riego que fomenta el engorde bovino y está destinada al desarrollo de los feed lot (corrales de engorde).

Hace cinco años se producían a nivel local 10 mil cabezas destinadas a consumo (gordos) al año. Este 2018, esa cifra ascendió a 50 mil. Sin embargo, si se tiene en cuenta que en la provincia se consumen 400 mil gordos al año, con la producción local la actividad puede abastecer a poco más del 12% de esta demanda, lo que deja entrever la gran capacidad de crecimiento que aún puede desarrollar la ganadería bovina.  

“Tenemos muchos terneros que van a otras provincias a engordarse y vuelven gordos y eso podríamos hacerlo acá. Actualmente se engorda un 25% de los terneros, el resto se va porque no hay más lugar, ni beneficios para esa gente. Una forma de incentivar sería gestionar créditos blandos para esos productores”, destacó el presidente de la fundación Coprosamen.

En ese sentido Montoya destacó el potencial que tiene Mendoza para producir más proteína animal: “Tenemos un techo muy alto, si lográramos producir el 50% de lo que consumimos nosotros nomás, eso sería un gran logro, pero hay que trabajar mucho aún".

Actualmente, la mayoría del ganado bovino que se demanda a nivel local a proviene de Buenos Aires, Córdoba o La Pampa, lo que acarrea los consecuentes gastos de fletes que impactan en el producto final. Que estos animales realicen el engorde en la provincia supone un incentivo para los productores locales, que se traduciría en mayor competitividad.

Entre las herramientas dispuestas a este fin se destaca el plan Forrajero, a través del cual se sembraron 500 nuevas hectáreas de maíz este año destinadas a la alimentación del ganado. A esto se le suman 800 hectáreas de alfalfa y 400 ha de maíz del 2017.

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