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13 de septiembre de 2006
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LA OTRA CUMBRE

El estilo K marcó el ritmo del encuentro

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Dirigentes del movimiento Barrios de Pie y alumnos de una escuela de Maipú esperaron al presidente con banderas y cartas. El más visible: Rodolfo Gabrielli.

    Rompió el protocolo a último momento, como es su costumbre, para saludar a la gente que fue a verlo en vivo y en directo a la bodega Trivento, en Maipú. Pero se refugió en el silencio cuando lo bombardearon de preguntas sobre la situación política nacional, su relación con el gobernador mendocino, Julio Cobos, y la intimidad de la reunión con la primera mandataria de Chile,Michelle Bachelet. Así, el presidente Néstor Kirchner mantuvo su estilo de discutir puertas adentro cada aspecto ríspido de su gestión.

    Habló sólo cuando le tocó su turno en los discursos, durante la firma del convenio para el llamado a licitación del tren Transandino (ver página 2). Para muchos, el silencio de K en esta oportunidad tuvo más condimentos de lo normal. Y es que, a pesar de que todo estaba listo para que el acto comenzara al mediodía, se retrasó y provocó que la organización tuviera que ir moviendo las piezas del encuentro de acuerdo a los acontecimientos.

BIENVENIDA. El primero en llegar a la bodega Trivento, de capitales chilenos y argentinos, fue el presidente del PJ mendocino e intendente de Maipú, Adolfo Bermejo. Luego lo hizo el resto de los dirigentes justicialistas y radicales, quienes partieron de la misma Casa de Gobierno, todos en trafic, tatuando así la futura concertación entre el sector del radicalismo que lidera Cobos y el resto del peronismo mendocino. Pero, sin dudas, el que más se lució fue el reciclable Rodolfo Gabrielli, quien apareció junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, una de las personas más influyentes del entorno de Kirchner.

    La bodega fue reacondicionada para este evento en particular y, como el lugar para el selecto público que pudo observar la firma del convenio era chico, sólo se invitó al Gabinete provincial, a los legisladores nacionales y a las autoridades de la Legislatura. Como era de prever, el faltazo más importante lo dieron los seguidores del diputado nacional y presidente de la UCR,Roberto Iglesias, a pesar de que se trataba de una cuestión netamente institucional entre dos países. Incluso, llamó la atención que el único intendente que no asistió fue el de Capital, Eduardo Cicchitti. En cambio, el iglesista que resaltó entre los hombres y mujeres de su partido fue el ministro de Hacienda,Alejandro Gallego.

COLOR Y CALOR.Un capítulo aparte para el público que llegó al lugar. En colectivos y trafic de la Municipalidad de Maipú, los dirigentes del movimiento Barrios de Pie y alumnos de la escuela Provincia de La Pampa llenaron de pancartas la entrada a Trivento.Con banderas de Argentina y Chile, le daban la bienvenida a ambos presidentes, y muchos le entregaron cartas a K. Pero el momento más álgido de la fría mañana lo protagonizaron dos grupos que terminaron a los empujones.

   De un lado, unas cinco personas sostenían un lienzo negro con la inscripción “Bachelet asesina. Paredón a los genocidas del pueblo mapuche”, refiriéndose a la muerte de tres integrantes de esta comunidad indígena en el vecino país. En eso, aparecieron los dirigentes de la Asociación de Chilenos de Maipú y los echaron del lugar sosteniendo:“No pueden culpar a Bachelet cuando Pinochet mató a la mitad de nuestra Nación”.

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