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11 de febrero de 2019
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Investigación en el Pedro Molina I

El estilo de vida vip del presunto narco asesinado en Guaymallén

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Alcohol, vehículos, drogas y dinero, era presumido en el Facebok del joven

Nicolás Vargas (22) ostentaba automóviles, salidas, viajes y dinero por las redes sociales. Los detectives creen que esto está conectado con las versiones que lo colocan como parte de una organización dedicada a la venta de droga. Cómo fue que heredó el poder de su padre y los vínculos con el crimen.

La Justicia busca avanzar en el caso del joven que fue asesinado la noche del sábado en una peluquería de Guaymallén. Según publicó El Sol, detectives revelaron que Nicolás Humberto Vargas Gabrieli (22), alias el Nico, estaba sindicado como líder de una organización dedicada a la venta de estupefacientes que había heredado de su padre. A las autoridades les llamó la atención la calidad de vida y los bienes que ostentaba el joven en las redes sociales, por esto lo vinculan con las actividades ilícitas que se le atribuían.

Al parecer, la familia del joven viene siendo investigada desde hace un tiempo, pero jamás se encontraron las pruebas necesarias que motivaran un allanamiento en su contra, explicaron las fuentes. Pese a esto, su historia es conocida por los sabuesos de la zona, y los detectives de Homicidios buscan algún vínculo con el móvil del asesinato.

La familia Vargas vive en el barrio Pedro Molina I desde un largo tiempo. Al padre de familia, Raúl Humberto Vargas Morales, conocido como el Manso Vago, lo relacionaron entre finales de los 90 y principios de los 2000’ a la banda de los Poblete, una organización delictiva que tomó el apellido como identidad propia. “Todos se llamaban Poblete, aunque no lo fueran”, reveló hace un tiempo un investigador a este diario.

El grupo conformado entre integrantes de la familia Poblete y sus amigos comenzó a perder fuerza a medida que muchos de ellos cayeron en las garras policiales. Asimismo, otros terminaron muertos en enfrentamientos o por ajustes de cuentas y el resto decidió probar suerte armando sus propias gavillas.

Según los pesquisas guaymallinos, el Manso Vago, quien estaba a cargo de los menores o los más jóvenes en la banda de los Poblete, fue uno de los que comenzó a recorrer su propio camino. Pero pasó un largo tiempo hasta que su nombre volvió a adquirir fuerza en el popular complejo del distrito de Belgrano.

En la zona se rumoreaba que el Manso Vago dio el salto a comienzos del 2017, tras un doble crimen que sacudió a la barriada. Fue el 23 de febrero de ese año cuando Fernando y Emiliano Córdoba, dos primos con vínculos al ambiente narco del lugar, fueron ultimados a disparos en la entrada de una casa de la manzana 19 del Pedro Molina.

En esa propiedad residía Martín Leonardo Flores, quien meses después fue capturado por el doble crimen. La investigación de ese caso sostiene que en su propiedad estaba guardada una importante cantidad de marihuana, droga que formaba parte de los más de 160 kilos de marihuana incautados en Colonia Segovia, en setiembre del 2016, que tuvo vinculado a Fernando Córdoba, apodado el Dragoncito.

Ese cargamento se le atribuyó a Cristian Chicho Allendes, conocido barra del Tomba y primo de Flores. La pesquisa señala que Allendes le dio parte de la droga a Flores para que la guardara, pero, cuando el Dragoncito se enteró de esa situación, quiso ir a arrebatársela con su primo. Sin embargo, ambos terminaron acribillados a disparos.

Ver también: El barra del tomba, los primos acribillados y la droga marcada con un dragón

Tras el doble crimen, los sabuesos policiales que llegaron al lugar esperaban encontrar la marihuana en la casa de Flores, pero al registrarla no hallaron nada. Los detectives tienen la certeza de que la misma fue llevada hacia otro lugar, pero jamás tuvieron un dato concreto de su ubicación. No obstante, una versión que se corrió de boca en boca en el Pedro Molina sostiene que la misma terminó en manos del Manso Vago, quien habría levantado su imperio con esa fracción del cargamento.

Las fechas en las que el Manso Vago comenzó a recuperar fuerzas en el hampa de la zona coinciden con los meses posteriores al día en que murieron los Córdoba, de allí las conclusiones de algunos pesquisas.

A partir de allí, los movimientos o las actividades en la casa de los Vargas empezaron a llamar la atención, no sólo porque abrieron una panadería en Villa Nueva, cerca de la plaza del Unimev –la cual les sirve como pantalla, según las fuentes consultadas–, sino también por el estilo de vida, las reformas en su casa y los bienes que comenzaron a adquirir con el tiempo.

Esta “nueva vida” de los Vargas se hizo más notoria a partir de lo que publicaban sus dos hijos mayores en las redes sociales. El Nico y el Oscarcitoun menor sindicado como autor varios homicidios– exhibían costumbres difíciles de alcanzar para cualquier familia de clase baja o media baja, como son mayormente las que residen en el Pedro Molina.

Por momentos, las publicaciones de los dos jóvenes parecían pertenecer una versión local del gangsta lifestyle que se suele ver en películas de Hollywood y videojuegos con temática de narcotráfico, situación que fue publicada por El Sol en mayo del 2017.

Armas, fajos de billetes, una barra repleta de alcohol, televisores led con cámaras de vigilancia, una piscina, costosos equipos de música y permanentes salidas a boliches y hasta viajes a Chile, llamaron la atención de los sabuesos.

Además, en poco menos de dos años se los vio en, al menos, siete automóviles diferentes, algunos de alta gama: un Gold Trend blanco, un BMW Serie 3 negro, un Citröen C4, un Volkswagen Passat azul, un Audi TT blanco, un Chevrolet Cruze y un Seat Córdoba amarillo. Incluso, el Nico poseía una motocicleta Honda CB190 Repsol, con la que se mostraba andando a 120 kilómetros por hora por el Acceso Este.

Los Vargas también cuentan con inmenso lote con casa y pileta en El Carrizal y una peluquería que fue abierta hace poco tiempo por el joven asesinado el sábado.

Cuando la presunta organización familiar estaba, tal vez, en su punto más alto, el Manso Vago sufrió un accidente cerebrovascular (ACV), que le quitó la vida a mediados de enero del año pasado. Ese contexto provocó que los negocios quedaran a cargo del Nico, su hijo mayor.

Fuentes policiales de la zona indicaron que tras el deceso del Manso Vago, la familia Vargas quedó vulnerable. Era el hombre que los protegía y lograba mantener la calma con los diversos competidores que tenían en el Pedro Molina.

Por eso, una de las principales hipótesis que se tejen alrededor del crimen del Nico es que lo mataron para debilitar aún más la organización que lideraba hace poco tiempo, según la información.

Por el momento, se ha mencionado a un integrante de la familia Poblete como supuesto autor del homicidio, aunque los testigos aseguraron que no reconocieron al hombre que le disparó al hijo del Manso Vago. La causa que se encuentra a cargo del fiscal de Homicidios Horacio Cadile no cuenta con detenidos.

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