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13 de abril de 2007
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SERVICIOS PÚBLICOS

El EPAS justificó su no a la obra hídrica

El organismo que controla el servicio indicó que el proyecto para llevar agua potable a Dalvian afectaría la prestación en el resto de la población. En Mendoza no sobra el líquido

    El EPAS aseguró ayer que el acueducto para llevar agua potable al barrio Dalvian afectaría la prestación del servicio en el resto de la población. La razón que dio el presidente del ente regulador del agua, José Luis Mendoza, fue simple: el líquido no sobra en Mendoza, por lo cual el acueducto no se puede hacer hasta que OSM cumpla con una serie de obras que le debe a la provincia para mejorar la captación y potabilización del agua.

    “Ustedes ven la cantidad de edificios que se están construyendo en Ciudad. Vamos a priorizar lo que se está atendiendo. El día de mañana, si se empieza con la renovación de plantas, como se está haciendo en Benegas, y hay un aggiornamiento de captación y potabilización, Ciudad puede tener otra disponibilidad”, explicó Mendoza, en el intervalo de una reunión en la que se discutió el futuro de OSM. “Estamos muy condicionados con la actual prestación como para incorporar nuevos usuarios”, agregó. Aunque el Gobierno todavía no se expresó de manera contundente sobre el tema, al menos ayer respaldó la opinión técnica del EPAS (ver aparte).

POLÉMICA. Hace tiempo que Dalvian SA pugna por llevar agua potable al barrio privado del piedemonte desde la planta Alto Godoy, a pesar de que el conglomerado no está dentro de las áreas que debe servir OSM por ley. La empresa de Vila habría iniciado su construcción, aunque el Gobierno insiste en que la obra todavía no está autorizada y la empresa del agua asegura que no tiene nada que ver con el proyecto ni ha puesto plata para que se convierta en realidad. El acueducto tiene dictámenes a favor y en contra.

    El EPAS pretende limitar las dimensiones del caño pero la Fiscalía de Estado sostiene que el organismo no puede intervenir en la obra. Así, el que debe definir el tema del acueducto es el Ministerio de Ambiente y Obras Públicas, que tiende a dilatar el tema y hasta pediría una opinión de la Asesoría de Gobierno antes de decidir qué hará. Lo que los funcionarios de Obras Públicas admiten, en la intimidad de sus despachos, es que el diámetro del caño que la familia Vila pretende hacer podría transportar mucha más agua de la que el Estado puede darle.

     En este sentido, Mendoza especificó ayer que el cupo máximo sería de 38 litros por segundo. En cambio, este sistema permitiría transportar, en una primera etapa, 80 litros y llegaría a un total de 600 litros cuando funcione a pleno. Una de las posibles soluciones sería colocar medidores en el acueducto para impedir que Dalvian tome agua de más, ya que el Gobierno teme rechazar el proyecto por el juicio que podría hacer la familia Vila. El asedio de los asesores de Vila para que se apruebe el acueducto es otro elemento que, en privado, reconoce el Ejecutivo.

FALTA AGUA. Lo cierto es que el EPAS dejó en claro ayer que el agua disponible para atender Dalvian es un excedente de la prestación no un sobrante. Esto significa que la demanda de servicio de la sociedad en su conjunto no está del todo satisfecha, debido a la desinversión en obras de OSM. El ingeniero Mendoza agregó que el Estado podría faltar a la cobertura obligatoria si privilegia a los nuevos usuarios de Dalvian antes que a los usuarios actuales de OSM (82 por ciento de la población) y a los 180 operadores de gestión comunitaria y municipal de las zonas alejadas de la provincia.

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