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31 de octubre de 2020
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Pandemia

El enigma de los expuestos al coronavirus que no se infectan

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Las hipótesis sobre el grupo de personas que son "resistentes" al virus.

Uno de los mayores interrogantes que ha despertado el coronavirus es la capacidad de algunas personas de estar en contacto con el virus pero no infectarse, aunque tampoco desarrollan inmunidad.

Cuando un agente extraño entra en contacto con nuestro cuerpo, el sistema inmunológico acciona una respuesta para protegerlo de posibles infecciones. Pero su reacción no siempre es la misma en todas las personas y con el nuevo coronavirus, el SARS-C la forma en cómo ocurre dicha respuesta inmune es aún más desconcertante.

Así, mientras algunos pacientes se enferman y desarrollan síntomas graves. Otros pueden transitar la enfermedad en forma leve.

En tanto, un grupo jamás llega a contagiarse pese a estar constantemente en contacto con casos positivos para coronavirus, aun sin gozar de inmunidad previa. Tal fue el caso de Jesica Cirio, que no se contagió luego de que su esposo Martín Insaurralde resultara positivo.

Areg Totolyan, director del Instituto de Investigación de Epidemiología y Microbiología de San Petersburgo (Rusia), expuso sobre este tema durante su intervención en el foro de la “Sociedad Sana”, realizada el 27 de octubre en Moscú.

El académico aseveró que los científicos han identificado recientemente a este grupo de personas, al cual consideran un enigma, dado que no determinan qué es lo que los hace “resistentes” a infectarse con COVID 19.

“Todavía no podemos formular qué biomarcadores dan esta resistencia, pero el hecho de que hay un cierto grupo de personas que no se enferman con el contacto repetido con pacientes (con coronavirus), y no solo con infectados, sino con pacientes que están liberando el virus, es realmente cierto”, sostuvo Totolyan.

La inmunidad cruzada

Algunos estudios han sugerido la posibilidad de que una inmunidad cruzada pueda ser la que esté protegiendo a una parte de la población contra el coronavirus. De acuerdo con este planteamiento, la exposición previa a otros coronavirus, como los que provocan el resfriado común, ha generado memoria inmunológica en el organismo de los pacientes.

En consecuencia, el contacto con un infectado por SARS-CoV-2 ya no implicaría un gran riesgo para estas personas. O bien, si se contagia, las células de memoria (T) actuarían y ayudarían a moderar los síntomas de la enfermedad —lo que se supone que pasa con algunos asintomáticos—, o bien el paciente evitaría el contagio.

En opinión de Carlos Medina, médico infectólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), esto último es poco probable, ya que estadísticamente los coronavirus que causan el resfrío común deben estar presentes aproximadamente en un 30%-40% de la población. De ser cierta esta hipótesis, “no se habría expandido tanto la enfermedad”, aseguró a La República.

En cambio, el experto propone otras alternativas. Para empezar, ninguna infección tiene un 100% de eficacia para propagarse, recalca. Otros factores que entran en consideración son el tiempo de exposición frente al SARS-CoV-2, la etapa de enfermedad en que se encuentra el paciente contagiado y el nivel de protección que se maneja.

“Existe algo llamado triada epidemiológica, que consta del agente externo, el huésped susceptible y el ambiente que une a ambos (...) El contagio depende, entre otras cosas, de cuánto virus elimina la persona infectante y cuánto tiempo está en contacto la persona susceptible, además de cuan cerca está y cómo se dan las condiciones ambientales”, detalló.

 


Huésped resistente


Con respecto a lo mencionado por Areg Totolyan, —sobre las personas que nunca llegan a contagiarse— Medina confirmó que, efectivamente, existen.

“Así como hay personas que tienen alto o bajo riesgo de contagio frente a la COVID-19, habrá personas que nunca van a llegar a infectarse. Es un espectro de afinidad según sus condiciones genéticas", advirtió.

Medina señaló, en el marco de la triada epidemiológica, que aunque el factor agente infectante y el factor ambiente reúnan las condiciones para que se produzca el contagio, si el huésped no es susceptible, esto no ocurrirá jamás.

Y esta falta de susceptibilidad puede pasar por alguna mutación genética (en el caso del SARS-CoV-2)", dijo el médico. El argumento es que las enzimas receptoras que permiten la entrada del nuevo coronavirus a las células humanas, las ACE2, pueden no estar presentes en igual proporción en todas las personas.

 También, agregó Medina, posiblemente en este grupo de personas, esta entrada se encuentre limitada debido a una alteración genética, lo que, en teoría, cierra toda posibilidad de que el virus de la COVID-19 ingrese e infecte a su organismo.

"Lo malo es que es difícil saber quiénes pueden ser susceptibles y quiénes no”, concluye. De momento, solo queda esperar más investigaciones y estar atentos a lo que viene.

Fuente: La República

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