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6 de diciembre de 2017
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En busca de la inclusión

El desafío de estudiar en la UNCuyo para las personas con discapacidad

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En Argentina, los datos oficiales dan cuenta de que 12% de la población padece algún tipo o nivel de discapacidad. Mendoza no está exenta de las cifras, sin embargo, aún falta mucho por mejorar. Los protagonistas cuentan su historia.

El 3 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de Personas con Discapacidad y, de acuerdo con cifras oficiales, en Argentina 12% de la población padece algún tipo o nivel de discapacidad motora, sensorial o mental. Pese a ello, aún persisten los obstáculos y las trabas para quienes conviven a diario con la incapacidad.

La falta de rampas, señalización, información y, sobre todo, inclusión, se observa a diario cuando se transitan las calles de Mendoza. Cuando ese mundo se acota al ámbito universitario, la situación no difiere mucho. Es cierto que existe una toma de conciencia y se ha logrado una mayor inclusión, sin embargo, aún falta mucho por mejorar.

Los obstáculos de ser una estudiante discapacitada

Los obstáculos de ser una estudiante discapacitada. Gabriela Peñaloza y Agustina Barroso tienen 34 y 26 años. Ambas son discapacitadas y están estudiando en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). La vida las unió, y, hoy, juntas, luchan por lograr una universidad inclusiva y accesible. Si bien se está tomando conciencia de que ese es el camino, aseguran que aún falta mucho por hacer.

Gabriela padece una discapacidad auditiva y visual progresiva. Llegó a Mendoza desde Córdoba y acá forjó su futuro profesional. Actualmente se encuentra cursando el tercer año de Ciencias de la Educación. “A los 19 años comencé a perder la audición en forma progresiva y, tras una operación, se me complicó la vista. Hoy, pese a mi discapacidad, me manejo sola en la vida. En verdad, siempre fui así, de hecho, vivo sola y hago lo que puedo, con mis tiempos y a mi modo”, aseguró Gabriela.

 

Respecto de su vida como estudiante, la joven refirió que ella misma digitaliza todos sus apuntes, lo cual le lleva dos meses aproximadamente y un mes más para realizar sus resúmenes. “No es una tarea sencilla, nosotros no somos como el resto de los estudiantes, nuestros tiempos son diferentes; sin embargo, eso, no muchos docentes lo entienden. En algunos casos hay mucha empatía por parte de los profesores, ellos educan para estudiantes estándar y no somos todos así, hay que construir desde lo plural y diverso”, aseguró.

Comenzó a estudiar su carrera en el 2012. En el medio surgieron algunos inconvenientes como la muerte de su padre, lo que la llevó a salir a trabajar para ayudar a su familia; además de tener que realizarse un trasplante de córnea y otras complicaciones más; sin embargo, nunca bajó los brazos y luchó por los derechos de los que, como ella, buscan un lugar de igualdad.

El caso de Agustina no difiere mucho del de Gabriela, aunque para ella el mayor problema surgió por la accesibilidad a ciertos espacios de la alta casa de estudios. La joven padece una discapacidad motriz provocada por la osteogénesis imperfecta, un trastorno genético que causa que los huesos se rompan con facilidad, entre otros problemas.

“Me movilizo en silla de ruedas desde chica, lo cual, en muchas ocasiones se ha tornado un verdadero impedimento para afrontar ciertas situaciones”, contó.

Agustina terminó de cursar Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, sólo le resta una materia y la tesis para recibirse, sin embargo, no todo ha sido color de rosas. “Tanto cuando cursé el secundario como en el nivel universitario, la mayor traba fue la accesibilidad a los edificios. Recuerdo que tenía que asistir acompañada, sortear varios obstáculos y hacer un gran periplo para llegar hasta el aula”, contó Agustina.

Con el tiempo, las cosas mejoraron pero aún falta más. “Recuerdo a una profesora que, al ver mi impedimento, me aconsejó replantearme la carrera, ya que si en las prácticas profesionales tenía inconvenientes, peor sería después, ya recibida”, expresó. Estas trabas e impedimentos que vivenciaron ambas jóvenes las llevaron en el 2015 a formar un grupo organizado de estudiantes con discapacidad, representados ante la Comisión de Discapacidad de la UNCuyo con el fin de contribuir al logro de una universidad accesible y no excluyente.

“Formamos parte de la Red Nacional de Estudiantes Universitarios por la Inclusión (Reneupi), y de la Red de Estudiantes Latinoamericana Por la Inclusión (RELPI), ambos espacios conformados por estudiantes con y sin discapacidad que luchamos por una sociedad más justa, respetuosa de lo plural y lo diverso. Por una verdadera educación para todos”, concluyó Gabriela.

La UNCuyo, en camino a convertirse en una universidad inclusiva

En la Universidad Nacional de Cuyo funciona el Programa de Inclusión de la Persona con Discapacidad. El mismo se creó con el fin de contribuir al logro de una universidad accesible y no excluyente que permita el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad.

“En el ámbito educativo, la UNCuyo cuenta actualmente con 189 alumnos con discapacidades de distintos tipos. La mayoría de las patologías son de tipo visual, le sifuen la motora y la auditiva, la que más se ha incrementado en los últimos años”, contó Alicia Reparaz, Coordinadora del Programa.

Respecto a las facultades a la que más estudiantes con discapacidad asisten, Reparaz manifestó que es la de Arte y Diseño (también es meritorio destaca que es la que más carreras tiene), luego le siguen las facultades de Ciencias Políticas y Sociales con 30 estudiantes, Filosofía y Educación que tienen 19 alumnos discapacitados cada una y, la facultad de Derecho (que tiene una sola carrera) es la que más estudiantes con discapacidad posee.

  “Ninguno de los alumnos está solo dentro del ámbito educativo, sino que están acompañados por el Programa que hace adaptación del material, la biblioteca posee contenidos digitalizados para los alumnos ciegos (que son la mayoría), hay intérpretes de señas contratados para ayudar a los estudiantes, los docentes son constantemente asesorados”, dijo Reparaz.

En cuanto a la accesibilidad edilicia, algo fundamental para los estudiantes incapacitados, la Coordinadora refirió que existe en un cien por ciento en las nuevas construcciones de la UNCuyo, no así en las antiguas como Medicina, Filosofía y Letras (que sí tienen adaptaciones para personas con problemas motrices y aros magnéticos para quienes tienen discapacidad auditiva).

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