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24 de julio de 2006
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LAS VEGAS

El cierre de la convención swinger fue a pura orgía

Más de 3.000 swingers de diferentes partes del mundo se despidieron de Las Vegas, donde se realizó la trigésima cuarta convención Estilos de Vida. La última actividad fue una gran orgía

       Exhaustos, y presuntamente saciados, más de 3.000 swingers dejaron ayer Las Vegas, después de cuatro días de conferencias, exhibiciones y orgías en una convención de hombres y mujeres que, abiertamente, comparten el sexo no sólo con sus parejas. La trigésima cuarta convención anual de Estilos de Vida, cuyo escenario fue el Hotel Stardust y con un precio para los participantes de 700 dólares por pareja, había comenzado el miércoles y concluyó, oficialmente, el sábado de noche. El término “swingers” se refiere, al menos en EEUU, a las parejas que mantienen relaciones sexuales con otras personas, ya sea en pareja, en grupos, o en multitudes.


        También es aplicable a los que asisten a encuentros donde contemplan en directo a otras parejas manteniendo relaciones sexuales, tanto hetero como homosexuales. En términos más sencillos, a lo que se dedican realmente estos adeptos es a las orgías, lo que no quiere decir que este tipo de encuentros no cuente con un reglamento: lo hay y muy estricto. Robert McGinley, de 72 años y presidente de la Organización Estilos de Vida, que organiza estos encuentros, afirmó a la prensa que hay más de 3 millones de personas en EEUU que tienen estos “estilos de vida” y que se trata de una comunidad en auge y con un sustancial poder adquisitivo.


        Cada una de las jornadas orgiásticas de la convención –en la que también hubo coloquios y conferencias– tuvo su noche especial. El miércoles fue la “noche de los pijamas”, para la cual se invitó a los participantes a que usaran “cualquier cosa que usen para ir a la cama”. Todo estaba permitido, excepto la ropa de calle. El jueves fue la noche de los panties y los calzoncillos. Los asistentes debían entrar a la sala únicamente cubiertos con las prendas susodichas. No se especificó por cuánto tiempo debería mantenerse el atuendo.



        La del viernes fue la noche de la lencería y los desnudos. Las mujeres invitadas, que para eso son las que mandan, tenían que ir “decoradas” a la fiesta con las prendas más atrevidas mientras que los varones, nada de nada. Y en la noche del clímax, la del sábado,“todos debieron estar desnudos”. Para asistir a las fiestas, cada persona debía llevar una pulsera que le acreditara como participante en la convención y se advirtió que estaba rigurosamente prohibido el consumo de drogas. En el reglamento reza un aviso específico para este tipo de encuentros:“Nada de escenas dramáticas.‘No’ significa ‘No’ en todo momento”

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