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30 de enero de 2007
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GOLPE DE LA NATURALEZA

El Challao quedó al límite del desastre

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Las inclemencias climáticas del domingo derrumbaron parte del terraplén del cauce San Isidro y quebraron el muro de contención. Hay preocupación por posibles lloviznas.

   Las tormentas de lluvia y granizo continúan castigando a Mendoza. Primero fue San Rafael, que durante el fin de semana sufrió una golpiza de piedras que arrasaron con cuanto obstáculo se interpusiera. Luego le tocó a otros departamentos de la provincia que, por las inclemencias climáticas, perdieron cosechas y viviendas. En esta oportunidad y tras la lluvia de ayer –aproximadamente 40 milímetros en una hora–, la zona de San Isidro, en El Challao, Las Heras, quedó al límite del desastre.

   Debido a la creciente de agua, esta parte del piedemonte, en la que se encuentra uno de los tres principales cauces de defensa aluvional que tiene la ciudad, sufrió grandes desprendimientos del terraplén y rupturas en el muro de contención. Lo alarmante es que en este desagüe, que desemboca en el colector Las Heras, se produjeron dos socavones que quedaron a veinte centímetros del derrumbamiento total de sus paredes.

RECORRIDO. El gobernador Julio Cobos llegó ayer a la mañana hasta el lugar y lo calificó como “el punto más crítico”. Acompañado por los ministros de Obras Públicas y Desarrollo Social, Francisco Morandini y Sergio Pinto, respectivamente, además de gente de Defensa Civil y de la Dirección de Hidráulica, el gobernador recorrió el cauce San Isidro y, de inmediato, puso en marcha un plan de recuperación y protección.

   “Esta es una obra de defensa aluvional que ha funcionado bien pero que ha tenido inconvenientes por erosión y desplazamiento del muro. Hay que reforzar esto”, comenzó Cobos. Y agregó que “se seguirá intentando mejorar esta situación climática, poco frecuente en la provincia pero que se está dando en el país con gran intensidad, producto de variables climatológicas”.
 
 Ocho máquinas, entre excavadoras y topadoras, comenzaron ayer mismo con los trabajos de reparación y contención para evitar una catástrofe. Sobre las posibles consecuencias, el gobernador dijo: “El riesgo es que el agua siga pasando para abajo y no se canalice al colector Las Heras”. Las obras para encauzar las aguas consistirán en calzar el muro con gavionas –piedras que se colocan con mallas de alambre– para evitar que se caiga y hacer en el terraplén un enrocado de cien metros que prolongue el muro para mayor seguridad.

   Se calcula que en cuatro días se terminará con todo. Mientras que, en el colector Las Heras, otras máquinas deberán sacar cerca de 70.000 metros cúbicos de sedimento acumulado. El canal, de unos dos metros y medio de altura, quedó completamente atorado por piedras y barro a lo largo de 1.800 metros, aproximadamente. El gobernador explicó que la crítica realidad en El Challao se debe a que todo “se ha dificultado por las lluvias constantes.

   El suelo se va humedeciendo, tiene menos infiltración, menos capacidad de absorción y cada vez el agua escurre más. Este es el punto crítico. Si vence esto (por el muro), abajo tenemos toda la ciudad de por medio”. El agua dejó en riesgo a decenas de viviendas de El Challao, ya que fueron rotas las defensas aluvionales que se encuentran en sus cercanías. “Se advirtió a la gente y es aconsejable que no esté, que se retiren”, dijo Cobos.

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