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29 de julio de 2006
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El banco de sorpresas

La agenda pública estuvo cargada esta semana. Las peleas por el precio del vino, el enojo de la ministra de Economía, Laura Montero, y la preocupación del gobernador por instalarse a nivel nacional fueron algunos de los temas que ocuparon a los funcionarios. Pero, sin duda, el que acaparó todas las miradas fue el anuncio de Cobos de iniciar gestiones para poner en marcha un banco estatal provincial

           La pelea política y económica por el precio del vino básico y el control de la actividad, la amenaza de renuncia de una de sus ministras clave por este último asunto, las operaciones en medios nacionales para instalar al gobernador, ya no como candidato a vice sino como presidente, directamente, y el anuncio –con temor a nostalgia– del inicio de las gestiones para volver a contar con un banco provincial en manos del Estado, inundaron la agenda pública de las últimas horas.


           ¿Cuántos de todos estos temas, enumerados sin un orden prioritario y tirados desordenadamente, pueden responder a una deliberada estrategia del gobierno de Julio Cobos para conducir el debate público? Posiblemente el último de ellos, el de la vuelta del banco. El tema venía estudiándose desde hace varios meses, aparentemente.


       Especialistas –“de primer nivel”, según aclaran, y comandados por Raúl Baglini– tenían en sus manos la misión de elaborar un estudio en el mercado y en el resto de la sociedad sobre la necesidad de contar con ese instrumento financiero, controlado por el Estado y financiado con el presupuesto público, obviamente. La discusión es si éste era el momento elegido por Cobos para hacer el anuncio.


       Posiblemente no. Pero el volumen y las derivaciones inesperadas que tomó la guerra por el precio del vino, el enfrentamiento entre algunas entidades pequeñas de productores vitivinícolas con las grandes, la amenaza de los bodegueros y viñateros de peso, como los del Este, de movilizarse a la Casa de Gobierno, y una, hasta ahora no desmentida, versión de la presentación de renuncia de la ministra Laura Montero, muy molesta con Cobos, le dieron forma a un coctel que, desde lo político, debía frenarse rápidamente. En ese contexto, este viernes, el gobernador blanqueó las negociaciones para crear una banca estatal, como lo fue durante décadas el sistema financiero que conformaron el Banco de Mendoza y el Banco de Previsión Social.



       Cobos venía manteniendo charlas, en principio informales, con Baglini y otros técnicos. Puso al tanto al presidente Kirchner, de quien obtuvo el visto bueno, a la ministra de Economía, Felisa Miceli; a las autoridades del Banco Nación y del Banco Central, y terminó de bocetar el proyecto durante la Cumbre de Mandatarios del Mercosur en Córdoba, adonde fue como invitado del presidente. Cobos pretende que, para la vendimia que viene, el nuevo banco ya esté en funcionamiento. De germinar con éxito, la nueva entidad cobijaría como uno de sus apéndices al Fondo para la Transformación y Crecimiento, que hoy conduce el ex legislador radical malargüino Jorge Tieppo. Pero si bien se avanzó bastante, al Gobierno aún le falta reunir una serie de estudios luego de la decisión política ya tomada.



       Lo que parece estar claro es que, en principio, el nuevo banco será sólo estatal, que se transformará en el agente financiero de la provincia y que, posiblemente, prevea incluir a los estados municipales para que las comunas manejen sus finanzas desde esta herramienta. Por otro lado, Cobos deberá acercar el proyecto a la oposición y convencerla, ya que debe contar con una ley que lo avale. Y dejar abierta la posibilidad de, a futuro, incorporar o no al capital privado a los niveles de decisión de la estructura financiera.


        Esta nueva discusión pública sobre el alumbramiento de un nuevo banco estatal sacó del centro de la escena, aparentemente, el conflicto generado entre los diferentes sectores de la vitivinicultura por el precio del vino y el Gobierno. Un conflicto no menor, que dejó al descubierto el primer malestar en público contra Cobos de un ministro de su elenco de gobierno.Aunque Montero fue obligada a permanecer en aquella reunión del miércoles entre el gobernador y los productores más duros, liderados por José María Llaver, está claro que la postura de la ministra, su indisimulable fastidio, ganó prédica en los sectores más poderosos de la industria vínica. Llaver y los suyos fueron muy duros con Montero, a quien le faltaron el respeto de una forma indigerible para nadie.


        Salvo para la política y sus actores. Cobos habría tomado la decisión de recibir a los levantiscos presionado por los intendentes radicales del Este,Mario Abed, de Junín, y Ricardo Manzur, de Rivadavia. Ambos le plantearon que la situación social de sus comunas corría serio peligro de desmadrarse por los cortes de rutas y la agitación de los productores que se oponen a la Coviar y a la misma Fecovita, y que cuestionan al Gobierno por, dicen, no frenar a los grandes que abusan al adquirirles el vino a bajo precio.Montero había pedido protección política y firmeza por parte del Gobierno contra los productores del Este, pero los intendentes pudieron más. La ministra, sin embargo se movió políticamente también.


       Dejó trascender su malestar y hasta amenazó con renunciar. El resto de la industria salió a apoyarla, y hasta el diputado nacional justicialista Enrique Thomas, ex titular del INV, que ayer pidió una reunión con Cobos para analizar el tema, fue contactado por el Centro de Bodegueros del Este mendocino. Desde allí le dijeron con ironía:“ Si Cobos quiere movilizaciones para atender a la gente, nosotros tenemos capacidad para paralizar el Este y llevar unos 4 o 5 mil productores a la Casa de Gobierno”, también molestos por el ninguneo del gobernador. El panorama es complejo desde lo económico, evidentemente, por el peso que tiene la vitivinicultura en la región. Pero, fronteras afuera de la provincia, las operaciones políticas, con Cobos brillando en la arena nacional, se multiplican.


           El miércoles, la prensa nacional, al analizar la lucha en la UCR entre los radicales K, como Cobos, por un lado, y los dogmáticos que responden a Alfonsín, Storani e Iglesias por el otro, se entretuvo en señalar que el gobernador mendocino ahora apunta a la presidencia en lugar de ser segundo del presidente Kirchner, en caso de que este apueste a la reelección. La versión da cuenta de que Cobos aspira a quedarse con el radicalismo y transformarse en su candidato a presidente para el 2007. La pelea por el control del partido aflora en agosto: el 12, los radicales K, con Cobos a la cabeza, mostrarán su potencial. El kirchnerismo no duda en darles apoyo logístico y hasta algunos se imaginan llenar un Luna Park, con Cobos como orador.


        El 26, mientras, los radicales que quieren a Roberto Lavagna como candidato marcarán su territorio, cuando se reúna la convención partidaria. El cisma en la UCR está cerca y, en Mendoza,muchos comienzan a relamerse, en especial el peronismo.

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