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20 de noviembre de 2009
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CASO MICAELA REINA

El ADN negativo de Apolo Díaz generó preocupación y pedirán un tercer cotejo

El procurador de la Corte, Rodolfo González, citó al fiscal especial de la causa a su despacho. Las defensoras no han sido notificadas todavía, y el magistrado no quiere dejarlo en libertad.

    El segundo ADN que le hicieron a Apolo Jacob Díaz y que resultó negativo dio ayer que hablar. Los pasillos de los Tribunales estaban revolucionados después de que trascendió el veredicto del reciente análisis que le realizaron al principal sospechoso de violar y matar a Micaela Reina. El procurador de la Corte, Rodolfo González, llamó con urgencia al fiscal especial Eduardo Martearena y le solicitó que fuera a su despacho. Dialogaron sobre la causa y no trascendió ni el mínimo detalle sobre la conclusión a la que arribaron.

    Están preocupados y ahora, el magistrado que lidera la pesquisa solicitará realizar otro cotejo de la sangre del acusado, pero en Buenos Aires y en el laboratorio de uno de los científicos más reconocidos en la materia: Daniel Corach. Las defensoras de Apolo, María Laura García y Carolina Debeta, adelantaron a El Sol que no se opondrán a esa medida, pero también indicaron que solicitarán el sobreseimiento de su pupilo procesal, debido a que actualmente no hay ninguna prueba que lo comprometa en la causa.

    Para el fiscal de Cámara Javier Pascua, quien formó parte del juicio oral y público en el que se condenó al padre de Micaela Reina y se desvinculó a Díaz, porque el primer ADN fue declarado nulo –por errores del ex fiscal que instruyó la causa–, podrían haberse cometido algunas falencias y, además, haber sido más de una persona la que violó y asfixió a la pequeña de 12 años (ver aparte). Si bien Pascua no se opuso al planteo que realizaron las defensoras oficiales del indigente durante el debate, referido a la nulidad de todo lo actuado contra el joven de 20 años, ahora, el representante del Ministerio Público adelantó que es probable que la sentencia de la Quinta Cámara del Crimen sea recurrida por él.

    En esa casación también podría ir incluida la resolución del tribunal de primera instancia sobre la nulidad del primer ADN que dio positivo, aunque, actualmente, no tiene validez. De acuerdo con las explicaciones aportadas por fuentes de la causa, Martearena se encuentra entre la espada y la pared. Es que el cotejo realizado en el 2007 no puede tenerlo en cuenta, bajo ningún aspecto, porque los jueces lo declararon nulo. Es decir, si tiene que hacer algún cuestionamiento a una de las dos pericias, sólo puede hacerlo a la segunda (a la que dice que Apolo no cometió la violación), que fue realizada en la UNCuyo.

    Y el problema radica, justamente, en este tema. Sucede que si Martearena solicita un tercer estudio en Buenos Aires y el resultado da positivo, la actividad del Laboratorio de Análisis de ADN de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo se vería cuestionada en todos sus aspectos y acarrearía las consecuencias de los cotejos que ya realizó desde que comenzó a funcionar el año pasado. Esto significa que todos los exámenes hechos por estos profesionales serían puestos en tela de juicio y muchos de esos resultados comprometieron a personas que hoy están privadas de su libertad con una sentencia firme en su contra, o bien, dejaron en la calle a quienes sí cometieron un abuso sexual.

    Lo cierto es que muchos fueron los cuestionamientos que se realizaron a este expediente desde que se comenzó a instruir el 17 de mayo del 2007, día en que Micaela apareció muerta en un piletón de una bodega abandonada de Guaymallén. Apolo Jacob Díaz estuvo dos años y medio sometido a un proceso en su contra por el delito de abuso sexual seguido de muerte (misma imputación que todavía carga en sus espaldas). No se sabe ni se podrá conocer hasta dentro de algunas semanas, cuál de los cotejos estuvo mal realizado.

    Atravesó por diversas situaciones complicadas en su vida y hasta se quiso suicidar el 30 de octubre , cuando supo que iba a ser investigado nuevamente por este episodio (ver aparte). Afortunadamente, el imputado no se quitó la vida. De lo contrario, el Poder Judicial y todos los órganos que lo componen y estuvieron vinculados a esta causa, iban a tener que dar explicaciones sobre porqué una persona estuvo ligada a un hecho tan atroz por un error considerado “grosero” por los juristas expertos en materia penal y que ahora hizo barajar varias hipótesis a quienes lo investigan.

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