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9 de febrero de 2019
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Medio Oriente

Ejecutan entre aplausos a violadores de un niño en Yemen

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Cientos de personas presencian en Aden la aplicación de la sentencia de muerte contra dos hombres por raptar, violar y asesinar a un niño de 12 años

Cientos de personas se reunieron en un árido descampado de la ciudad portuaria yemení de Aden para observar la ejecución pública de Wadah Refat y Mohamed Jaled. Los dos jóvenes, de 28 y 31 años respectivamente, fueron condenados a pena capital hace unos meses por raptar, violar y asesinar a Mohamed Saad, de 12 años. Los hechos sucedieron el pasado mayo.

El muchacho jugaba junto a la casa de uno de sus verdugos en el distrito de Al Basatin, cuando los reos lo arrastraron hasta el hogar y lo violaron entre sus muros.

"Tras la violación, no pudieron acallar los gritos del niño que suplicaba ayuda. Uno de ellos agarró un cuchillo y le rajó el cuello", detalla el veredicto de tribunal.

En el suceso fueron implicadas otras dos personas. También fue condenada a muerte una mujer de 33 años, pariente de uno de los violadores, por ayudar a descuartizar el cuerpo. Su ejecución pública, sin embargo, fue aplazada por su embarazo. Tendrá lugar cuando expire el periodo de lactancia. La cuarta persona involucrada fue sentenciada a dos años entre rejas.

Enfundados en pantalón y camisas azules, esposados y rodeados de uniformados, Wadah y Mohamed perecieron bajo las ráfagas de un pelotón de fusilamiento, el método habitual con el que las fuerzas de seguridad aplican las penas capitales dictadas por las cortes del país más pobre del Golfo Pérsico.

El código penal contempla como alternativas la lapidación, el cadalso y la decapitación. 

"La ejecución pública es una violación de los derechos humanos aún más grotesca, particularmente en un país donde la capacidad de los acusados para obtener una representación legal adecuada y la cobertura del proceso es altamente limitada", apunta a este diario Sarah Leah Whitson, directora regional de Human Rights Watch.

La penúltima ejecución multitudinaria ocurrió en enero en Abb, a unos 200 kilómetros al sur de Saná. El ajusticiamiento, celebrado en un abarrotado estadio, recibió tal atención que fue grabado con un dron y distribuido después por la televisión.

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