El vuelco de un colectivo de larga distancia en la ruta 7 a la altura de San Martín ha vuelto a poner en carpeta el estado de la infraestructura vial en Mendoza. Y lo hizo de la peor manera, puesto que el accidente se cobró una vida y puso en riesgo otras. 

Uno de los datos que se desprendió de esta trágica situación es el mantenimiento que tiene la vía que conecta al Gran Mendoza con el Este. Esto podría ser aislado, pero hay otras rutas o accesos que se encuentran sin la debida atención que los organismos pertinentes deben darles. Basta mencionar la ruta 40 hacia San Juan, sobre todo, en el tramo del Aeropuerto. O si un turista quiere visitar ese espléndido paraje que es la reserva de Villavicencio con el hotel, porque es una de las postales que se vende, tendrá que padecer el mal estado del camino.

Si esa infraestructura está deficitaria, no recibe el mantenimiento adecuado, entonces puede ser hasta riesgosa para la vida de los conductores. Basta recordar que hay tramos en la ruta 40 sur, entre Luján y Tunuyán, que hace tiempo ya deberían estar reparados. Hubo tiempo, incluso, hasta cuando hubo movilidad cero, como en pandemia, pero siguen con los parches. 

La cuestión es que, precisamente, la Provincia ofrece las bondades de esta tierra a los extranjeros. Por ende, es necesario mantener en condiciones de seguridad las rutas provinciales y nacionales. Y Mendoza tiene mucho que mejorar en términos de conectividad, no sólo digital, sino también física, la que permite desplazarse hacia una bodega, pero también la que nos lleva a casa al final del día, seguros y a salvo.