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11 de septiembre de 2006
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VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Duro relato de una mujer golpeada por tener a su hija

Luego de una pelea, tuvieron que hacerle una traqueotomía. La Policía ignoró sus denuncias.

    Vivir con miedo. Desprotegida y sin confiar en la Policía. Sólo una hermana está junto a ella apoyándola, mientras la Justicia decide qué hacer con su ex pareja. Así es la vida de Gabriela Magallanes, la joven de 30 años que fue brutalmente golpeada por su ex concubino, Sergio Canciello (40), quien cayó apresado en julio, después de ser imputado por tentativa de homicidio y estar varios meses prófugo.

VIOLENCIA EXTREMA. Tal como narró este diario hace unos días, la historia sentimental de la pareja es dramática. La violencia se apoderó totalmente del vínculo en febrero del 2005, cuando la joven llegó en grave estado al Hospital Central, luego de una fuerte paliza que le dio Canciello, según consta en el expediente de la causa. Actualmente, la joven vive en Maipú junto a sus tres hijos.Uno de ellos, una niña de cuatro años, nació como producto de su relación con Canciello. Esta hija motivó la obsesión del hombre contra su mujer, según relató Magallanes. “Cuando nació mi hija en el 2002, todo cambió.

    Comenzó a golpearme para que yo me fuera de la casa y le dejara la tenencia a él. Se obsesionó tanto con la nena que me decía: te voy a pegar un tiro algún día. Inclusive, estando embarazada de seis meses, estuve internada porque me golpeaba”, comentó Gabriela y agregó: “Un día me dejó tirada en Villavicencio. Estaba inconsciente, producto de los golpes, y un camionero que pasaba me rescató”.

LA LUCHA POR LA HIJA. Cansada de los maltratos y lejos de su pequeña,Magallanes decidió presentar la denuncia en una comisaría de la zona. Al mismo tiempo, Canciello, junto a su madre, comenzó la guerra por la tenencia de la menor y denunció a su mujer por abandono de hogar. Fue así que la jueza del Quinto Juzgado de Familia, Elsa Galera, reintegró la niña a su mamá. “A partir de ese día, comenzaron las amenazas”, explicó la mujer. Después de que todo parecía que volvía a la normalidad, el hombre la buscó y la encontró.

    “Vino a mi casa y junto a un amigo que estaba en un camión se llevaron el televisor.Rompía las cosas y me amenazaba con navajas constantemente”, sostuvo. Cansada de tanto abuso, decidió ir otra vez a la Policía para que se tomaran medidas. “Los agentes no me daban bola. Una mujer policía les decía a sus compañeros: ‘Ahí viene la chapita’”. Además de la poca importancia que le daban los efectivos de la Comisaría 29, a su caso, según lo denunció, se sumaron amenazas telefónicas. “Siempre me decía que me iba a matar. Un día vino borracho y se llevó otra vez la nena”. Por este motivo, el juez de Familia Germán Ferrer decidió poner fin al conflicto: devolvió la nena a su madre y resolvió que el hombre no podía acercase ni a su hija ni a su ex mujer.

TRÁGICO DESENLACE. Pero esta restricción no sirvió demasiado. El 8 de febrero del 2005 ocurrió la tragedia. Canciello se metió armado a la casa de Gabriela. “Quería sacarme la nena y matarme”, dijo la joven. Cuando Canciello encontró a Gabriela, apretó el gatillo de su arma dos veces, pero la bala no salió. El revólver estaba trabado. Esto no fue impedimento para tomarla del cuello e intentar ahorcarla.

    Previamente, le había dado varios golpes de puño y con el cabo del revólver le produjo daños en los ojos y le fisuró el tabique. Canciello pensó que la había matado. “Salió de la casa diciendo: ‘Por fin la maté, por fin la maté’. Lo vieron todos los vecinos”, dijo la hermana de la víctima, Silvana. Gabriela fue llevada al Hospital Central en grave estado, ya casi no respiraba. Así fue como tuvieron que practicarle una traqueotomía. Pasó cinco días en terapia intensiva y once internada.

LA ACCIÓN JUDICIAL. La Justicia tomó conocimiento nuevamente del caso e imputó a Canciello por violación del domicilio y lesiones graves. Esto le permitió recuperar la libertad. Una vez sucedido esto, Gabriela siguió aportando datos en la causa, hasta que el 14 de noviembre del 2005 el juez Carlos Benegas lo imputó por tentativa de homicidio. Cuando la Policía fue a buscarlo, Canciello se había fugado. A mediados de julio de este año, las amenazas telefónicas volvieron a la casa maipucina. La joven presentó la denuncia y personal de Homicidios logró dar con el paradero de Canciello. El 29 de ese mes cayó detenido mientras manejaba su auto en calle Rawson de Godoy Cruz. Hasta el día de hoy, el agresor está preso.

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