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20 de septiembre de 2006
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INVESTIGACIÓN POR UNA FUGA

Dura acusación a penitenciarios

Dos internos que huyeron del penal de Boulogne Sur Mer y fueron recapturados indicaron ante la Justicia que les pagaron a dos guardiacárceles 10.000 pesos para escapar del penal.

    Dos presos que comenzaron a ser juzgados ayer por varios delitos cometidos durante una fuga en el penal provincial denunciaron ante los jueces que pagaron 10.000 pesos para escapar y que dos penitenciarios colaboraron en las acciones. Según afirmaron, la huida fue motivada por dos guardiacárceles con el objetivo de destituir al director del penal de ese entonces, Omar Pérez Botti. Se trata de los internos Marcos Fabián Molina (30) y Aníbal Dalmiro Andino, alias El Coqui, quienes el 20 de octubre del 2005 se escaparon del Pabellón 11 del Complejo San Felipe.

    Luego del cinematográfico escape vestidos de penitenciarios, que incluyó, además, la portación de una pistola 9 milímetros, los presos se refugiaron en el Hospital Militar, que está ubicado a pocos metros de la Penitenciaría de la calle Boulogne Sur Mer. Después de unos minutos, fueron recapturados por personal militar. Durante la primera jornada del debate –se está desarrollando en la Sexta Cámara del Crimen–, Andino pidió declarar ante el tribunal unipersonal, presidido por Alejandro Brizuela. Entre otras cosas, sostuvo: “Quiero Justicia para mí y para los responsables que me dieron un arma y para los uniformes”, en referencia a dos guardiacárceles.

    Según el convicto, “el penitenciario Pablo Rodríguez y uno de apellido Galván fueron los que entregaron los uniformes y el arma”.Además, dijo que por esta acción recibieron 10.000 pesos. Además, agregó que Galván fue quien entregó en un paquete de yerba la pistola utilizada para el escape y que el uniforme lo cedió Rodríguez. Si bien Andino fue el que más habló durante el debate, Molina ratificó cada acusación de su compañero de escape.

    “Con estas declaraciones, corren peligro nuestras vidas, ya que hemos sido amenazados varias veces”, aclaró Molina. Luego de la declaración de los imputados, llegó el turno del guardia sindicado de entregar el uniforme. Por este tema, Rodríguez sostuvo al magistrado: “Me vi obligado a entregar el uniforme porque Andino me apuntaba con una arma”. Así, negó categóricamente la acusación de ambos internos.

    Para la jornada de hoy, está previsto que declaren tres testigos más, entre ellos, Galván. Andino está encerrado en el penal cumpliendo una condena de prisión perpetua y Molina una de 16 años por homicidio y robo. Por la fuga, Molina y Andino están imputados por privación ilegítima de la libertad y evasión en grado de tentativa en concurso real y robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa. Andino suma una acusación más por portación ilegal de arma de guerra y coacción agravada.

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