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13 de noviembre de 2009
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NO DESCARTAN LA PARTICIPACIÓN DE MENORES

Dos testigos presenciales son la clave para resolver el asesinato de Olmo

Habrían visto gran parte del hecho. Optimismo en la Justicia. La policía apunta a chicos de entre 13 y 16 años.

    Los sabuesos policiales afirman que son menores los responsables del piedrazo que terminó con la vida empresario Juan Manuel Olmo, el martes a la noche. Pero los judiciales no se arriesgan hasta tanto no tener pruebas contundentes sobre las personas que se pararon sobre el puente del cruce de calles Terrada y Paso, en Maipú, con esa finalidad. Lo que sí está confirmado es que hubo dos hombres que presenciaron el ataque y que podrían aportar datos clave para la investigación que lleva adelante del fiscal Fernando Giunta.
     La recompensa de 20.000 pesos también sirvió para que testigos aportaran más pruebas. El magistrado prefirió no dar a conocer detalles de la tarea realizada hasta el momento, aunque se mostró optimista al vaticinar que la pesquisa “va por buen camino y en los próximos días estaría resuelta”. Fuentes de la instrucción dialogaron ayer con El Sol y sostuvieron que aparecieron dos personas a quienes se les resguardará la identidad que presenciaron parte del hecho. Esto sería clave para llegar a los culpables. Por su parte, el director de la Policía, Juan Carlos Caleri, comentó que, si bien no se descarta la participación de cualquier persona, la búsqueda se ha circunscripto a jóvenes de entre 13 y 16 años, como los responsables de arrojar la piedra a la Ford F-100 del empresario Olmo, quien tenía 59 años.
ALERTA PREVIA. De acuerdo con lo que surge del expediente y también por afirmaciones desde el Ministerio de Seguridad, quince minutos antes de la agresión a uno de los dueños de Avícola Luján, una mujer había denunciado que en el mismo lugar fue víctima de vándalos que le arrojaron una piedra a su auto. Ante la advertencia, un móvil de la policía concurrió al lugar y no observó nada extraño. Sin embargo, recorrió las inmediaciones en busca de los delincuentes, pero no los encontró. Mientras los efectivos realizaban esa tarea por las calles que rodean el puente de Terrada y Paso, el vicepresidente de Avícola Luján murió de un piedrazo que le reventó la cabeza.
    Todavía no habían recibido la orden por la frecuencia policial y llegaron a la desgarradora escena. Rápidamente, otros móviles patrullaron la zona durante varias horas de la madrugada, pero el resultado fue negativo. Desde un primer momento de la investigación, los detectives manejaron dos hipótesis: que los malvivientes tiraron la piedra para hacer daño al vehículo o que lo hicieron para motivar que el conductor del rodado frenara y así poder cometer el asalto. Pero no salió como ellos esperaban.
    El accidente fue gravísimo y Giunta se inclinó por la segunda hipótesis al momento de calificar el hecho que investiga: homicidio criminis causa. Es decir, que los malvivientes quisieron robarle a la víctima, pero, al advertir el terrible siniestro, escaparon de la escena sin dejar rastros. Todo este accionar habría sido observado por dos personas, quienes todahasta ayer a la tarde no habían declarado en la causa, pero se espera que lo hagan en las próximas horas. No trascendió si estos testigos vieron el momento en que tiraron la piedra a la Ford o si lograron ver a los asesinos luego de cometer el hecho y mientras huían.
    Por el momento, el caso desvela a los investigadores, debido a que son pocas las pruebas que hay de los criminales y, en caso de ser hallados, tampoco hay demasiados indicios contundentes, más que la versión de dos testigos. Hasta el momento, los pesquisas no tienen datos ciertos sobre el paradero de los atacantes: “Buscamos en un grupo de entre 12 y 15 personas, entre ellas hay menores de edad, pero todavía no los tenemos individualizados. Somos optimistas y creemos que pronto se resolverá”, lanzó una fuente de la pesquisa. Asimismo, Giunta no aportó demasiados detalles, excusándose en el secreto de sumario que rige sobre el expediente.
EL CASO. Olmo se había juntado a cenar con unos familiares para mantener una reunión vinculada a Avícola Luján. Al finalizar, partió cada uno a su domicilio, pero el hombre no pudo llegar a destino. A mitad de camino cuando circulaba por calle Paso, al llegar al puente de Terrada, una piedra impactó en el parabrisas de la Ford F-100 y le destrozó rostro. Luego, el rodado comenzó a dar varios tumbos hasta que, finalmente, quedó incrustado en una acequia. Uno de los hermanos conducía un auto unos metros adelante y se volvió al ver el siniestro. Minutos después, una ambulancia arribó al lugar, pero nada pudieron hacer los médicos para salvarle la vida al conductor. Quisieron robarle pero fallaron.

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