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10 de junio de 2019
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Investigación

Doble crimen: los préstamos entre una de las víctimas y el imputado

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Francisco Rodríguez y Edgardo Montivero habrían tenido cortocircuitos en el último tiempo.

Edgardo Montivero (52), que pasó a la cárcel este lunes, había recibido dinero por parte de su suegro, Francisco Rodríguez. Al parecer, una deuda acumulada por parte del acusado había generado malestar. Buscan determinar si la situación motivó el hecho de sangre.

Edgardo Humberto Montivero (52) ya se encuentra en un penal provincial luego de ser imputado este lunes por el doble crimen de sus suegros, Francisco Enrique Rodríguez (69) y Raquel Gómez (72), quienes fueron hallados sin vida el viernes en su casa de Chacras de Coria, Luján.

Ahora, ya definida la situación procesal del principal sospechoso y con importantes pruebas acumuladas, los investigadores del caso, liderados por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, buscan avanzar sobre el móvil del asesinato.

Desde el momento que la lupa se posó sobre el ex locutor de la Municipalidad de Luján, se conoció que desde hace tiempo está pasando por problemas económicos. Al parecer, esta situación lo llevó a buscar dinero prestado a sus suegros para salir de esos apuros. 

Si bien no ha trascendido la cifra de la deuda que el acusado fue acumulando a través de diversos préstamos que recibió por parte de Rodríguez, se cree que la misma era alta. Ese escenario habría provocado cortocircuitos entre la víctima y el presunto victimario, sostiene esa línea investigativa.

Durante una conferencia, el fiscal Pirrello había adelantado que la situación económica de Montivero era "compleja" y que "se le estaba requiriendo el pago de algunas deudas". Aparentemente, parte de estas deudas las mantenía con el padrastro de su pareja, explicó una fuente investigativa. 

Por el momento, los pesquisas no tienen acreditado de manera alguna que esa haya sido la razón que llevó a Montivero a arrebatarle la vida a Rodríguez y Gómez. No obstante, sigue siendo la hipótesis más fuerte que manejan.

Para continuar progresando sobre esas sospechas, se continuarán analizando los teléfonos, tanto del imputado como de las víctimas, para conocer si existió un intercambio de llamadas o mensajes previos que hayan tenido esos préstamos como tema de conversación, explicaron.

El caso

Rodríguez y Gómez fueron encontrados sin vida la mañana del viernes. Fueron justamente Montivero y su pareja quienes dieron aviso a la línea de emergencias 911 sobre el hallazgo. 

Cuando los efectivos llegaron a la escena, se toparon con que los cuerpos de las víctimas presentaban heridas cortantes letales: el hombre tenía dos puntazos en el cuello y otro en la nuca, mientras que su pareja tenía un corte profundo en el cuello. 

En pocos minutos los sabuesos descartaron la posibilidad de un crimen en ocasión de robo, ya que no habían puertas forzadas, ningún sector de la casa estaba revuelto y no habían faltantes de bienes.

Ver también: Descartan robo e investigan al círculo íntimo

Por su parte, Montivero y su mujer fueron llevados a una comisaría a declarar. Antes de hacerlo formalmente en el expediente, cruzaron algunas palabras con policías en la escena, donde brindaron un relato contradictorio que los empezó a complicar.

Con el pasar de las horas, las pruebas empezaron a complicarlos, más que nada a Montivero, por lo que permanecieron detenidos durante todo el fin de semana, mientras los detectives recolectaban pruebas.

Mediante un peritaje al celular de Montivero, se constató que estuvo en la escena el día anterior al hallazgo. El hombre había permanecido en la propiedad de calle Fray Luis Beltrán al 5000 alrededor de una hora y media, dato que había obviado al momento de bridar su testimonio.

Asimismo, un corte que presentaba en una mano despertó la curiosidad de los detectives. El hombres explicó que se había cortado con una compotera mientras lavaba los platos, pero tenía ocho puntos de sutura, por lo que la gravedad de la lesión no correspondía con la versión.

Esos elementos, entre otros, desembocaron en la imputación por homicidio simple -dos hechos en concurso real- contra Montivero.

Por su parte, no se encontraron pruebas que comprometieran a la mujer de Montivero, por lo que sólo se le tomó una declaración informativa, que es cuando se está entre ser testigo e imputado, y quedó en libertad. 

Aunque existen sospechas de que hubo un encubrimiento por parte de la hija de las víctimas, las mismas no han sido acreditadas. De todos modos, el Código Penal no pena esa situación en caso de que sean pareja o familiares directos. 

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